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Veleidades de América Latina

Por: Redacción 30/06/2014

Latinoamérica, con justa razón, algunos estudiosos del tema político la caracterizan como la imponderable y difícil de precisar y como dice el dicho popular, cualquier cosa puede pasar, en tanto nuestros pueblos no son dables a encasillamiento ideológico.

Aquí, en nuestra patria grande, la política deviene surrealista, fantasmagórica, comedia y que puede desembocar hasta en lo trágico. De dictaduras fascistoides, de desaparecidos, simulacros de democracia y de exguerrilleros al poder, de trágicos populismos y caudillos, asesinatos de candidatos a la presidencia, esa ha sido nuestra realidad y un Estado con sus clases hegemónicas, que no le interesa un salto de calidad de su forma de pensar y actuar.

Nuestros pueblos son elementales, salvo pocas excepciones históricas, el latrocinio y la corrupción no son cuestiones de prioridad, salvo para los grupos y organizaciones de la sociedad civil. Ya lo decían augustos maestros como Humberto Ricord y el jurista Juan Materno Vásquez, estas sociedades nuestras son inorgánicas. Son moleculares al extremo.

En nuestro medio, la politología ha devenido empírea y pragmatismo, los cientistas brillan por su ausencia y a diario en los medios de comunicación, no los culpo, cuánto improvisado se hace llamar analista político. Me pregunto dónde están los centros de elaboración de ciencia y pensamiento. No les siento vivencia en la vida cotidiana de nuestros pueblos.

Cuánta falta hacen los Simeón Gonzales, los Edbert Wheterborne. Consuela tener en vida a una Briseida Allar, Olmedo García, a un Marco Gandásegui y otros, congelados en los recintos de la cátedra universitaria.

En estos menesteres no siento una universidad proyectada a la realidad y su cambio mental. El funcionalismo la arrincona y anula. En ese sentido, qué podemos esperar de nuestros pueblos, juegan siempre a lo mismo, algo trágico, pero es la realidad. Esta es la Latinoamérica de la doble moral y discurso, todos hablan de la corrupción y nada se dice de los que corrompen.

En muchas de las patologías mencionadas, el Estado no ve, no oye, es parte. Cuándo, parafraseando a un jurista, vendrá el revolcón. Podemos salir adelante, intelectuales mano a la obra. Pido excusa y disculpas si he lastimado a alguien con esta forma de pensar. Solo he estado animado a sumar para el debate pensando en mi patria, sus hijos. Vivan las ideas. Y vivan más si estas son para cambiar.

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