Venezuela hoy
Tras una estrecha campaña de 30 días, hoy el pueblo venezolano volverá a decidir cuál es el sistema ideológico de gobierno que debe prevalecer con la representación de Nicolás Maduro y Henrique Capriles. Este es un dilema que tiene 14 años de duración: escoger entre el control económico, social, el estado beneficencia que prodiga subsidios pero cierra empleos de empresas privadas, recorta la libertad de prensa y causa el éxodo de la clase media; y el otro sistema de gobierno preconizado por un abogado liberal que promete restaurar la economía de mercado, garantizar la libertad de expresión y derogar cuanto hizo el chavismo que conceptúe inconveniente para el país.
Las elecciones se han desenvuelto en condiciones de inequidad política. El presidente interino Maduro es un candidato que, según sus adversarios, ha usado recursos estatales para su campaña, principalmente, los canales de TV creados por Chávez. Aunque la constitución bolivariana expresa que el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, debió ejercer la presidencia al fenecer el presidente elegido, el legislador declinó la postura, en una decisión de cálculo partidista. Las fuerzas armadas se proclamaron socialistas y chavistas; el tribunal constitucional emitió dictámenes recusados por profesores de derecho constitucional; el ente electoral es presidido por una funcionaria pública de simpatía oficialista.
El panorama económico muestra los resultados de 14 años del gobierno de Chávez. Escasez de artículos de primera necesidad, la inflación más elevada de la región, alza del costo de vida, caída del PIB, nivel creciente de la deuda pública, deficiencias del abastecimiento eléctrico. Maduro no expuso la política de corrección de los indicadores económicos que carcomen alzas de salarios, no obstante las promesas de profundizar la política de ayuda social a las clases más necesitadas en forma de alimentos a bajo costo, misiones de salud, vivienda, educación, financiadas con los ingresos petroleros.
Existe en la psicología de masas una clase de factores que influyen algunas veces en las decisiones políticas. Las honras fúnebres de los restos de Hugo Chávez se llevaron a cabo en una atmósfera espectacular de arrebatos místicos. A lo largo de más de diez días, miles de personas lloraron ante el féretro del héroe laico. No debiera sorprender que en la mentalidad mágica de las masas venezolanas, devotas del médico José Gregorio Hernández, al que le prenden velas sin ser siquiera un beato del Vaticano, y de un personaje mitológico invocado por los supersticiosos llamado María Lionza, se mezcle al fervor desatado por Chávez. Maduro cultivó en su campaña la idolatría forjada por Chávez, en medio de un clima medio espiritista, medio político, presentándose casi como un ungido de ultratumba.
Frente al deterioro de la calidad de vida que golpea más a los que tienen magros recursos económicos para capear la crisis, numerosos venezolanos adelantan que darán el voto al discípulo político de Chávez. Es prematuro prever si las durezas materiales soportadas al gobierno de Chávez, con Maduro obtendrán igual capacidad de resistencia. Es parte del desafío que encaran Maduro y Capriles. En un país más polarizado que nunca, las urnas definirán el futuro.