Verdadera reconciliación
El retorno de Manuel Antonio Noriega, tal como he opinado anteriormente, genera expectativas y zozobra, así como también reacciones que pueden desencadenar conflictos que, definitivamente, no queremos ni necesitamos.
Un nuevo episodio de este capítulo, es que la familia Spadafora anunció que interpondrá denuncia ante las autoridades italianas, en contra del precitado militar, por el homicidio del médico Hugo Spadafora.
Sobre esta noticia, me surgen las siguientes interrogantes:
1. ¿Cuál es el fundamento o normativa jurídica italiana que justifique proceso penal, en Italia, contra Manuel Antonio Noriega?
2. ¿Por qué esta denuncia no fue presentada antes?
3. ¿La justicia italiana no prevé medidas especiales para prisioneros enfermos o de la tercera edad?
4. ¿No es aplicable en Italia la prohibición del doble juzgamiento por un mismo delito, ya que Manuel Antonio Noriega fue juzgado y condenado en Panamá, previamente, por el homicidio del Dr. Hugo Spadafora y otros delitos?
5. ¿De qué manera afecta esta actuación, en cuanto a la aplicación del debido proceso legal panameño y el clamor de otras familias que también exigen justicia por sus muertos y sus víctimas, en el contexto de otros casos?
Nadie puede pasar por alto que Hugo Spadafora fue víctima de lo más bajo, en la escala de la depravación humana, sin embargo, él no fue la única víctima de la dictadura cívico-militar, y ni siquiera podemos decir que Noriega es el mayor o único responsable de todo lo que pasó durante esa desfavorable dictadura.
La intención de retener, juzgar y condenar en Italia, a Manuel Antonio Noriega, veintiséis años después del homicidio del doctor Spadafora, en caso de que proceda legalmente, no sé hasta dónde contribuya en la promoción y el robustecimiento del sistema judicial panameño, ya que a todas las familias y al país, que todavía lloran a sus muertos y reclaman justicia, también les asiste el derecho a que sus casos sean tramitados y concluidos en Panamá.
Categóricamente no tengo el derecho de imponer a los deudos y víctimas de los gobiernos de turno, lo que tienen que hacer en defensa de sus legítimos derechos, no obstante, considero que es necesario colocar al país en un estado de verdadera reconciliación, tal como lo insta el Maestro Divino, por medio del perdón, que tiene efectos terapéuticos en aquellos que lo practican, lo que no implica que olvidemos, sino más bien, que los recuerdos no nos atormenten más.