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Vergüenza ajena


Las contradicciones entre los líderes del Partido Panameñista y el ex- alcalde Bosco Ricardo Vallarino quedaron ayer en evidencia cuando este último abandonó su cargo sin completar su mandato popular.

Los familiares de Vallarino y el propio ex alcalde advirtieron que su renuncia a la Alcaldía de Panamá se debió a sus problemas de salud. Es más, sus médicos sostuvieron que de continuar en el nivel de estrés que llevaba, quedaba expuesto a un infarto o un derrame.

A pesar de que durante todo el día estuvieron entrando y saliendo del hospital, donde se encuentra internado Vallarino, varios dirigentes panameñistas insistían en que su aliado dejaba el cargo por presiones políticas. Es más, minutos después de revelarse la carta de renuncia de Vallarino en los medios de comunicación, José Isabel Blandón, principal asesor del hasta ayer alcalde capitalino, ponía en duda la veracidad de ese documento.

Horas después, Blandón salió a la opinión pública a decir que la renuncia era cierta y que Vallarino nunca le comunicó esa decisión.

¿El principal asesor de Vallarino no sabía de su renuncia? ¿Tampoco sabía que había estado reunido con el presidente Martinelli en la Presidencia?

Por las reacciones de la alta dirigencia panameñista, ellos desconocían la decisión de Vallarino y estaban en desacuerdo con la misma. Es lógico que no respalden a su copartidario, porque más allá de la renuncia también pierden el control del principal distrito del país y su única entidad para nombrar a personas.

Por todo lo que ha ocurrido, evidentemente los más afectados con esta renuncia son los ciudadanos, que quedan en medio de las luchas internas de algunos partidos políticos que solo piensan en el poder.