Viaje hacia un mundo sincrético
“No hay una ciencia única.
Hay una confederación de ciencias para explicar fenómenos distintos”. Stephen Toulmin (1922-2009).
Vivimos en el mismo espacio-tiempo de un universo donde coexisten dos mundos, el racional y el intuitivo. El racional está regido por el pensamiento causal. Todo tiene una causa y cada causa su efecto. Un mundo en el que la ciencia se basa en el método experimental inductivo, el de Bacon, donde los hechos observados inducen leyes universales. Este método y el inverso, el deductivo de Descartes, son aspectos de una misma lógica bidireccional. Para Bacon, las leyes de la naturaleza son reveladas al intelecto. Kant afirma que el intelecto es el que le impone leyes a la naturaleza.
Sobre esta disyuntiva asoma el otro mundo, el que se refleja en el espejo de esa realidad tangible, que se toca y se mide. Este otro pertenece a una realidad intangible, que se intuye o se infiere. Todo objeto posee una imagen, pero no toda imagen corresponde a un objeto. Ese mundo de la imagen, es el de la realidad virtual, creada por el hombre, no por la naturaleza, sino por el conocimiento.
Mi mundo está conformado de distintas realidades asimiladas. El de las cosas mensurables y las inconmensurables: el newtoniano y el cuántico. El tangible y el virtual. El percibido por la intuición que pasa a ser descubierto por la razón. Intuición que es al mundo irracional lo que la lógica es al mundo racional. Ambos están contenidos en el universo de la imaginación, de los deseos y los afectos.
El progreso escalonado del conocimiento humano se basa en conjeturas (hipótesis) donde cada nuevo conocimiento va despojándose de su propia incertidumbre (Popper) o la elimina y sustituye por otra más certera (Kuhn). La incertidumbre es la materia prima de lo desconocido. Creo que la verdad absoluta o inconcusa, la que no admite gradación ni incertidumbre, corresponde al campo dogmático de la teología y de las ciencias formales: de las matemáticas y la lógica. Tres productos de la inteligencia que no existen en el mundo tangible, pero que sirven para lo que fueron creados: como un método para entenderlo. En el campo de la incertidumbre, la certeza sólo hace plausible, es decir, sólo acepta la probabilidad estadística. Todo conocimiento tiene grados de certidumbre, Popper lo admite, y es a lo único que en el mundo sincrético, el del objeto y su reflejo, podemos aspirar a conocer con menor o mayor certeza. Aunque con ello aumenten las conjeturas, pues el conocimiento se expande, como el universo, desechando unas y aceptando otras.
Médico.
