Viejos conductores con nuevos vehículos
¿Cómo piensan las autoridades que algunos de los actuales choferes del transporte público van a cambiar su actitud agresiva al frente del volante, cuando en muchos casos se trata de personas que tienen auténticos trastornos de personalidad? Seguramente el nuevo sistema que ofrece ingresos a los conductores basados en sus horas de trabajo, y no en la cantidad de usuarios que logren recoger en el camino, eliminará el incentivo por regatas y peleas en las paradas, pero esto no significa que el buen trato al cliente y la cortesía se darán por añadidura. Un personaje que reacciona de manera belicosa ante cualquiera de las muchas situaciones que se presentan en el manejo, sigue significando un peligro en la calle y representando un riesgo para los pasajeros y el resto de los conductores que comparten la vía. Sugerimos que la contratación de los viejos choferes para el nuevo sistema no sea automática o limitada a pasar un examen de pericia, sino que también dependa de un análisis psicológico sobre su comportamiento en las condiciones de estrés a la que estarán sometidos. Gente pendenciera no puede quedar al frente de un vehículo, y esta condición es fácilmente detectable mediante exámenes que bien aplicados pueden evitar más accidentes con pérdidas de bienes y vidas.
