Viene la escuela, no se lo gaste todo
Aparecen estos días en los que la mayoría de los ciudadanos hacen planes de Carnavales. Algunos se montan en sus buses y se van para el interior.
En la maleta no hace falta nada, desde zapatillas hasta sombreros para los culecos. El presupuesto puede ser limitado, pero logran sobrevivir con muy poco.
No falta aquel que empeñó hasta la forma de caminar con tal de tener unos dólares para sus Carnavales. Otros se ponen creativos y entran en un período de dieta obligada, son cuatro días al mejor estilo de “survivor”, pero gozando a su forma.
Los Carnavales son esa clase de fiesta en la que las pasiones se desbordan y muchas personas pierden el sentido de la realidad. Piensan en el momento.
Unos días después de los Carnavales llegan las clases, y los estudiantes vuelven a las escuelas después de un par de meses de vacaciones. Regresando de las fiestas del dios Momo, el Gobierno pagará la primera partida del Décimo Tercer Mes. Ese dinero será como un tanque de oxígeno para muchos panameños.
Al igual, la empresa privada hace efectivo su pago a mediados del mes de abril para también darles un aire a los empleados.
Son días de fiesta, de eso no hay dudas, pero se trata de divertirse sin olvidar las responsabilidades.
Es preferible que se limite en Carnavales y garantice que sus hijos tengan todos sus uniformes y sus útiles escolares.
Es justo también mencionar que hay otras personas que aprovechan estos días para reflexionar y descansar. Eso también es válido porque la vida sigue, hay que hacer supermercado y pagar las deudas.
Cada quien goza a su estilo y eso se respeta. Las reinas reparten besos y elegancia a sus seguidores, mientras que en alegre tuna, muchos olvidan sus penas. Lo importante es que todos lleguen sanos y salvos para enterrar la sardina...
