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Vientos de cambio


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La presencia de aspas metálicas en las planicies de Coclé azotadas por el viento despertó hace algún tiempo curiosidad. No todos los que observaron las aspas conocían cuál era el motivo de su posición en el paisaje rural. Ahora ya se conoce que forman parte del parque eólico que se levanta con el fin de producir energía limpia, renovable, incontaminada, como alternativa viable a la generación de energía hídrica y térmica.

La generación de energía eléctrica mediante parques eólicos ha avanzado en Estados Unidos, China, Francia, España, Brasil y otros países. Panamá va a sumarse a esta corriente a través de un proyecto de ley del Órgano Ejecutivo que constituye un paso indudablemente audaz en la búsqueda de alternativas tecnológicas que mitiguen la vulnerabilidad de los cambios climáticos.

El proyecto propone un régimen de incentivos para estimular inversiones privadas que fomenten la producción, operación y mantenimiento de centrales eólicas e instalaciones solares en el territorio nacional. Se contemplan incentivos tales como la exoneración de impuestos de exportación, aranceles, tasas, gravámenes, transferencia de bienes corporales, muebles, prestación de servicios motivados por la adquisición de equipos, máquinas y bienes de capital requeridos, créditos fiscales aplicables al impuesto a la renta liquidado en la actividad en un periodo fiscal determinado.

También establece el proyecto que los contratos alcanzados en licitaciones públicas tendrán vigencia de un lapso de veinte años. En el año 2011 la capacidad de generación de energía eólica produjo a escala mundial 238 gigavatios, equivalentes al 3% del consumo internacional. Como un recurso natural renovable, limpio, abundante, la generación de energía producida por el viento está ayudando progresivamente a combatir la contaminación por gases de efecto invernadero provocada por la utilización de combustible de origen fósil, es decir petróleo y sus derivados petroquímicos de precio oneroso en el mercado mundial.

Aprovechando que en la zona rural de Coclé no hay grandes cerros que impiden la circulación del viento, se encuentran en proceso de instalación los aerogeneradores. Ya han desembarcado 14 torres aerogeneradoras que forman parte de las 88 torres del primer parque eólico de Panamá, que debe producir 220 megavatios. En la antigüedad el viento impulsaba barcos y veleros en los océanos, molinos para moler granos y bombear agua. Actualmente el desarrollo tecnológico vuelve a usar la fuerza de los vientos con dos fines principales: moderar la contaminación y ofrecer energía barata.

En consonancia con la moderna concepción del uso de recursos renovables, el Gobierno ha cohesionado una estrategia para que el país cuente con una fuente alternativa de energía limpia y económica que nos ponga a cubierto de sequías y otros fenómenos atmosféricos, así como para la mitigación de la contaminación y la dependencia de los vaivenes de la cotización internacional de hidrocarburos.

Los estragos de la reciente sequía han dinamizado la puesta en acción del primer parque eólico. Soplan vientos de cambio en la diversidad de fuentes de abastecimiento energético, a la que pronto se agregará el uso masivo del gas, energía solar, etc.

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Viernes 14 de agosto de 2026