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Vigencia de los valores democráticos


Una sociedad libre es algo más que la existencia de formas políticas; significa gozar de derechos y oportunidades que conducen al mejoramiento individual de todas las personas; y para la consecución de derechos y oportunidades, es indispensable la aceptación de los valores de la democracia y tener capacidad y buena voluntad para hacer lo que sea necesario, con tal de realizar el ideal democrático. Aprender a ser buen ciudadano conforme a la doctrina de la democracia, significa regirse por normas de pensamiento y sentimientos que guíen a actuar con profundo respeto y consideración hacia los demás, y hacia nosotros mismos.

Lo que se necesita, en primer término, es la actitud democrática basada en el conocimiento; el concepto de democracia no es simple y, llevarlo a la práctica, no es fácil. La libertad trae consigo responsabilidades, las cuales pueden aparecer como limitaciones o inhibiciones de la libertad. El hecho es que el propio desenvolvimiento implica autodisciplina y autoexpresión, y que el derecho que tiene una persona para desarrollarse a sí misma, está asegurado cuando el derecho de todos es protegido.

Existen muchos problemas que dificultan la comprensión de la democracia. Ejemplo, la libertad de expresión es una de las mayores conquistas de la democracia; empero, cuando algunas personas hablan con precipitación y sin miramiento al condenar los actos de los demás, o cuando lo hacen sin consideración para los sentimientos de otros, ignoran que la verdad y el respeto a las personas son también cualidades de la vida democrática.

Comprender la democracia presupone, en parte, darse cuenta de que un solo valor no puede ni debe normar la conducta. Debemos aprender a considerar los valores en relación con todas las personas, a justipreciar derechos y responsabilidades, y a equilibrar nuestros derechos con los de los demás; compenetrarse de que la libertad debe ser usada responsablemente, y que el interés y el respeto deben ser ajustados a los intereses y derechos de todos los hombres y mujeres, si es que queremos permanecer libres. ¡Esta es una fase importante en la educación del ciudadano!

Las escuelas no pueden esperar perfección en sus empeños de ayudar a los estudiantes a cumplir con un código de valores que contenga las normas de la vida democrática, pero sí pueden esforzarse mucho más por contribuir a la construcción de un mundo mejor, haciendo que los alumnos participen de los valores que la democracia fomenta y necesita, porque esta es la mejor guía hacia la prosecución de la dignidad humana.

Pedagogo, escritor, diplomático