VII Cumbre de las Américas
Gran expectativa ha generado en todo el mundo y especialmente en el continente americano la VII Cumbre de las Américas que se celebrará durante los días 10 y 11 de abril próximos en nuestro país, no solo por el tema que se tratará: "Por el desarrollo sostenible y la justicia social de todas las Américas", sino también por el encuentro de 38 mandatarios, entre los que se encuentran los de Venezuela y Cuba, países sobre los cuales, en la actualidad, pesa un embargo económico impuesto por Estados Unidos, aunque en el caso de Cuba ambos países acordaron restablecer las relaciones diplomáticas interrumpidas durante 50 años.
Por ello, es la esperanza de los pueblos que los presidentes reunidos en esta cumbre sean asistidos por el poder divino para que sus deliberaciones concluyan en acciones reales que eleven su dignidad y la de sus gobernados.
Respecto a la Justicia Social, las escrituras sagradas de la Fe Bahá'í nos advierten que "La estructura de la estabilidad y el orden mundial ha sido erigido sobre los dos pilares de la recompensa, y el castigo y continuará siendo sostenida por ellos. "No hay fuerza en la tierra que pueda igualarse en su poder conquistador a la fuerza de la justicia y la sabiduría".
Cuando Panamá ofreció ser el anfitrión de la Cumbre, presentó la moción de invitar a Cuba a participar, moción que fue cuestionada por casi todos los demás países, por cuanto, solo los gobiernos democráticos podían participar de este evento. No obstante, el apoyo de dos países a la moción presentada por Panamá, dio como resultado que los argumentos a favor de dar participación a Cuba, generara un ambiente de consulta y reflexión sobre la inclusión de quienes, si bien es cierto, no cuentan con un gobierno democrático, sí comparten las mismas preocupaciones en materia de sostenibilidad y justicia social, lo que permitió tomar esta esperanzadora decisión, pues incluir favorece la unidad como el preámbulo a la tan anhelada paz y ensalzada en los escritos bahá'ís : "La tranquilidad de los pueblos, su paz y seguridad son inalcanzables, a menos y hasta que su unidad sea firmemente establecida".
Referente a la sostenibilidad, cabe señalar que los extremos de riqueza y pobreza son nocivos para el logro del bienestar general, por lo que es imperante el establecimiento del equilibrio, principio fundamental de toda la existencia y, por ende, base de una sociedad sana.
Una vez más, abrigamos la esperanza de que los acuerdos que resulten en esta cumbre se traduzcan en acciones pertinentes y sostenibles; que los gobernantes allí reunidos, a través de sus correspondientes estamentos, se conviertan en ejecutores de dichos acuerdos siendo ellos mismos el ejemplo a seguir, y que podamos por fin vislumbrar la luz de la justicia y la equidad, tan deseada por nuestros pueblos.