Violencia genera violencia
Como se puede pedir que se respete la democracia y a la vez fomentar actos que van en contra de ella. La violencia no puede ser admitida en un país como Panamá y es triste observar a los dirigentes políticos pidiéndole al pueblo que derrame, si es necesario, la sangre por un asunto político.
Cuando se pone la violencia como alternativa para lograr objetivos entonces empiezan los problemas. Lo correcto sería convocar a las masas a respetar el estado de derecho y manifestar su opinión libremente sin recurrir a golpes.
Nadie puede aprobar que en lugares como la Asamblea Nacional se intente frenar una ley con empujones, insultos y amenazas. Si la iniciativa vulnera la democracia entonces la lucha debe hacerse con métodos democráticos.
Es un hecho cierto que la Sala Quinta es un tema polémico, porque se trata de la justicia. La justicia es la plataforma para una sociedad equilibrada. Los debates deben ser con respeto, por lo que es admirable algunos grupos de la sociedad civil que han expresado sus opiniones sin agredir físicamente a nadie.
Los diputados deben predicar con el ejemplo y no crear ese clima conflictivo de los últimos días. Golpear escritorios, gritar improperios y fomentar el desorden, no es la actitud de un diputado. Por el respeto a la democracia, es momento de abrirse al diálogo y buscar una salida consensuada, más apegada a las leyes que a la política partidista. Le están haciendo un daño terrible al país y la población es la más perjudicada con estos espectáculos.
Se debe empezar por explicar que una Sala Quinta y entonces medir su impacto sobre la sociedad. Porque es irónico que sea mala ahora cuando hace unos años era buena para algunos grupos políticos.
Se trata de poner en la balanza los beneficios y las cosas negativas que puede traer una nueva sala en la Corte. Eso se logra deponiendo actitudes de confrontación y siendo más respetuosos al momento de emitir opiniones.
