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Violencia transitista y gentrificación

Por: Redacción 12/07/2017

Acuño el término "violencia transitista" para referirme a la total negación de beneficios y derechos colectivos de la zona de tránsito: Canal de Panamá, puertos, ferrocarril y la plataforma de servicios internacionales (banca y bufetes) al pueblo panameño; ello implica no solo la violación de las aspiraciones "nacionales", y control de dichas riquezas por parte de elementos del "Club Unión", sino el cabreo de la población por estar consciente de ello, y no tener los espacios de participación política efectiva fuera de la partidocracia corrupta, para arrebatar dichas "ganancias" para el resto del país. Una de las políticas de moda por extensión de dicha violencia, y que se ha profundizado durante este gobierno de claro corte reaccionario y "rabiblanco" es lo que se conoce como gentrificación, en buen panameño: desplazar al pobre para que se joda, y seguir alimentando la burbuja inmobiliaria en nombre del reordenamiento urbano, la vuelta de la burguesía criolla (gentry) al Casco Antiguo y la cultura "hipster"; la socióloga Ruth Glass utiliza el término en 1964 para describir la movilización forzada de los pobres del centro de Londres hacia la periferia por parte de los ricos; Stacey Sutton, profesora de Planeamiento Urbano de la Universidad de Columbia, amplía el concepto en sus TED Talk-New York, el cual, gente pudiente (dueños de grandes promotoras y constructoras) se trasladan a invertir en los barrios pobres, expulsándoles de a poco, por medio de la alteración de su espacio vital e idiosincrasia del "pueblo"; el francés Christophe Guilluy lo analiza también en el caso del elitismo "parisino".

Ricaurte Soler, filósofo panameño, planteaba que desde 1925: "en las específicas condiciones panameñas, el poder oligárquico lo integra la burguesía comercial y casateniente [...] en función del recurso natural: la posición geográfica" (Panamá, Nación y Oligarquía 1925-1975); Belisario Porras, cuando debatía en contra del Tratado Herrán-Hay del 22 de enero de 1903, escribió: "Somos uniformes en nuestras argumentaciones y lógicos con nosotros mismos, no discrepando en un solo punto; los canalistas a toda costa (aquellos que querían el Canal sí o sí y la zona de tránsito), se distinguen por su falta de uniformidad y de lógica…" (la venta del Istmo).

La imposición del "transitismo" no ha cambiado, solo las nuevas generaciones de la clase dominante, que solo entienden el país en función de sus bolsillos, los negocios con el Estado, y la gentrificación como ese nuevo instrumento, que desde el Gobierno central, como municipal, se gestiona toda una política perversa contra el pueblo trabajador, se abandona el agro para que la gente consuma comida "ajena", se privatizan playas, islas, servicios públicos en nombre del mercado "libertario", se terceriza el talento panameño, no sin antes tildarlo de vago, para que el extranjero trabaje por menos y sin derechos laborales; se le dice a la clase media que "pele el ojo" contra el pobre, que viene a robar tu sudor cuando realmente te lo roba el diputado, magistrado, o el oligarca de apellido, y que si el panameño no se organiza y tome las riendas de su destino, a partir del 2019, dicha violencia "gentrificada" será cosa de nunca acabar, hasta que no quede más lugar del país para vivir; ¿en qué momento, pendejamente, nos dejamos robar el mandado? Dixit!

Politólogo y especialista en Derecho Internacional Público.
 

 

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