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Violencia: Un potro duro de domar


En los próximos días Guatemala inicia una nueva etapa presidencial de la mano del presidente electo Otto Pérez Molina, quién ha prometido acabar con los altos índices de violencia que ha registrado el país en los últimos cinco años bajo la administración de Álvaro Colom.

En este período que culmina el próximo 14 de enero, han perdido la vida políticos, periodistas, ciudadanos comunes, policías y narcotraficantes.

El país centroamericano registró los más cruentos actos de violencia durante la campaña política del año 2010, un hecho sin precedentes.

Para coronar el fin de la violenta administración de Colom, este recibió una amenaza, en la región de Petén.

Un grupo denominado “Z200”, escribió en una manta. “le dimos la mano y nos apuñalaron por la espalda esa deuda está pendiente”.

No cabe duda que la administración de Otto Pérez Molina tiene un problema muy difícil de resolver, ya que la población clama por una pronta solución.

Hay que esperar a ver si el nuevo mandatario guatemalteco aplicará la ley de la mano dura para frenar la violencia o esa táctica se volverá en su contra, con ha sido el caso del presidente mexicano Felipe Calderon que desde que asumió el poder el 1 de diciembre de 2006, y decidió luchar frontalmente contra el narcotráfico, ello le ha costado la vida a unos 47 mil mexicanos hasta el 2011.

La medida no ha ayudado al gobierno mexicano en estos cinco años.

Ante este panorama, el presidente electo de Guatemala, Otto Pérez Molina, tiene que escoger con mucho cuidado las tácticas que utilizará contra el crimen organizado que se ha enquistado en su país dejando una estela de dolor y muerte.

Amanecerá y veremos, pues una cosa es lo que se promete en campaña y otra cosa es la solución que se logrará.