Violencia y mujeres mayores
En los últimos años, las personas mayores de 65 años se han convertido en uno de los grupos sociales más susceptibles de sufrir malos tratos y violencia, y lo más grave es que hemos tardado demasiado tiempo en darnos cuenta.
La presidenta de la Unión de Asociaciones Familiares (Unaf), Julia Pérez, describe la situación actual de los mayores: “El progresivo envejecimiento de la población y su repercusión en las situaciones de dependencia funcional y emocional favorece que las personas mayores se hayan convertido en uno de los grupos sociales más susceptibles de sufrir situaciones de abuso y violencia”.
Con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre este problema, el proyecto europeo Daphne Stop VI.E.W. (Stop Violence against Elderly Women), desarrollado en los dos últimos años de manera conjunta por Unaf y otras cinco organizaciones de Italia, Eslovenia, Portugal, Francia y Bulgaria, acaba de presentar sus conclusiones para dar visibilidad a la violencia ejercida contra las mujeres mayores de 65 años y sensibilizar a la sociedad para erradicarla.
El proyecto Daphne concluye que la violencia en estas mayores se produce, entre otros factores, por considerar sus agresores que carecen de derechos básicos de libertad, respeto y capacidad de decisión; por ser una generación que solo en un pequeño porcentaje acudió a la Universidad y que, por tanto, siempre se dedicó a las tareas domésticas y al cuidado de los hijos.
En las personas mayores existe, además, una asociación significativa entre la violencia y una salud física mermada, las enfermedades mentales, la situación de dependencia, las sobrecargas familiares derivadas de la crisis económica y de la dificultad de los hijos para conciliar vida laboral y familiar.
Resulta imposible establecer una teoría infalible de la violencia para definir el perfil de los agresores, de las víctimas y de las circunstancias del delito. Pero se van produciendo avances, especialmente en la concienciación para denunciar y en la celeridad de las respuestas para prevenir estas situaciones.
Es tarea de todos entender las inquietudes y las demandas de las personas mayores en un mundo que envejece, pero también prestar apoyo, formación y asistencia a sus cuidadores para evitar una atención inadecuada. No son soluciones instantáneas ni definitivas, pero sí pasos firmes para prevenir y actuar a tiempo contra la violencia hacia las personas mayores.