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Visita a España del Papa Benedicto XVI


Benedicto XVI según lo planeado, visitó España, primero en Galicia, en Santiago de Compostela y luego en Barcelona, para la ianuguración-consagración del templo de la Sagrada Familia. Algo que consideramos normal.

Lo anormal y por otra parte esperado, fue la campaña negativa contra el Papa con pancartas insultantes contra el extraordinario visitante.

Aunque no nos sorprende, no deja de extrañarnos y de comprobar el grado de descristianización al que se ha llegado a pesar de que de distintas maneras ya se nos había informado de esta situación pero no a los niveles que se mostró.

De todas maneras el saldo ha sido positivo.

El párroco de San Martín de Porres, de El Espino, el Reverendo Luis Breña, participó de las Eucaristías en Barcelona y en su opinión: todo fue un éxito.

Y en eso coincide con los reportes intraeclesiales que se hacen eco de la respuesta de los creyentes que devotamente reafirmaron su fe en los actos públicos con motivo de la consagración de la Basílica de la Sagrada Familia, obra de la arquitectura de Gaudi.

El mérito de lograr "una de las tareas más importantes hoy" como es "superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza".

Benedicto XVI señalaba que "la relación entre verdad y belleza es inseparable".

Y fue la belleza de la nueva Basílica de primer nivel, el marco incomparable para lanzar un mensaje de gran carga cultural: "la dedicación de este templo de la Sagrada Familia, en una época en la que el hombre pretende edificar su vida de espaldas a Dios, como si ya no tuviera nada que decirle, resulta un hecho de gran significado.

Gaudí, con su obra, nos muestra que Dios es la verdadera medida del hombre.

Que el secreto de la auténtica originalidad está, como decía él, en volver al origen que es Dios.

Él mismo, abriendo así su espíritu a Dios ha sido capaz de crear en esta ciudad un espacio de belleza, de fe y de esperanza, que lleva al hombre al encuentro con quien es la Verdad y la Belleza misma".

Desde ahora Benedicto XVI ya no será sólo el Papa de la Palabra, sino también de los gestos. ¿Qué otro gesto sería capaz de transmitir mejor la determinación de evangelizar la Europa secularizada, sino la dedicación al culto de un templo de dimensiones tan espectaculares como la Sagrada Familia en una de las capitales europeas más vanguardistas.