Visitando al profeta
Gracias al desprendimiento de mi amigo y compadre Alfonso, tuve la oportunidad de acompañarlo a un viaje al Brasil. Su misión era invitar, en nombre de la Red de Reservas Naturales Privadas, al legendario Leonardo Boff a dictar una conferencia en Panamá en celebración del próximo Día de la Tierra. Se trató de un viaje fructífero y agradable y de un grato sentido espiritual.
Luego de llegar a Río de Janeiro nos trasladamos a Petrópolis, la ciudad fundada por Pedro II de Brasil, donde esperaríamos hasta el día siguiente con el fin de cumplir con la fecha acordada para la entrevista con Leonardo. Esta ciudad, construida en la Serra dos Órgãos, no solo cuenta con un excelente clima. En ella es posible gozar de la calidez de su población, así como de sus sitios históricos, entre los que se destacan el Palacio Imperial y la Catedral. Aquí Alfonso logró realizar su deseo de comprar un ejemplar de “Gabriela Clavo y Canela”, de Jorge Amado, obra que deseaba volver a leer es su lengua original.
MOSTRANDO SU ÍNTIMO SENTIDO PACIFISTA, NOS DICE REFIRIÉNDOSE A LA ACTUALIDAD MUNDIAL QUE “NO HAY GUERRA BUENA, NO HAY GUERRA JUSTA, NO HAY GUERRA QUE SEA SANTA, GUERRA ES GUERRA”.
Al día siguiente nos dirigimos hacia Araras, declarado distrito ecológico de Petrópolis en 1995, con el fin de llegar a la casa de Leonardo y su esposa, Marcia, para realizar la entrevista, la que estaba confirmada para las dos de la tarde. Como llegamos casi una hora antes decidimos sentarnos en una banca colocada antes de la entrada de la casa a esperar la hora acordada. Pronto descubriríamos que nos encontrábamos en un ambiente iluminado de una paz franciscana. Primero aparecieron un grupo de gallinas bastante corpulentas celosamente guardadas por un gallo de hermoso plumaje y porte aristocrático. Luego, el mismo Leonardo nos explicó el porqué de la corpulencia: cada gallina tenía su nombre dado por Marcia, quien se opone, obviamente con éxito, a que el destino de estas fuera la cacerola. Luego apareció un perrito blanco y negro, el cual más que un vigilante agresivo resultó ser un animal visiblemente acostumbrado al buen trato y las caricias de sus dueños, las cuales también reclamaba de los visitantes.
A las dos de la tarde, Alfonso toca a la puerta y el mismo Leonardo atiende el llamado. “Ustedes son los que vienen de Panamá, pasen hermanos”, nos dice aquel hombre corpulento en el cual uno advierte enseguida un profundo sentido humano y solidario, una especie de ser cósmico. La reunión se desarrolla en su biblioteca, lugar que él considera su puesto de trabajo y lucha, en la que se destacan la gran cantidad de libros, una decoración en la que se mezclan múltiples detalles indígenas y variados motivos franciscanos, así como una figura de Gaia, la diosa griega de la tierra.
EXISTEN DOS GRANDES TRANSFORMACIONES, LA PRIMERA IMPLICA EL PELIGRO QUE SIGNIFICA LA ACTUAL TRAYECTORIA QUE NOS LLEVA “DE UNA SOCIEDAD CON MERCADO A UNA SOCIEDAD SOLO DE MERCADO”, CON SU CONSIGUIENTE DESTRUCCIÓN HUMANA Y ECOLÓGICA.
En un perfecto español, Leonardo accede prácticamente de inmediato realizar la visita a Panamá, haciendo saber su interés por los pueblos originarios, interés que es reafirmado por su esposa. A partir de ahí, la conversación va develando la profundidad, sus conocimientos y compromiso con la humanidad. Mostrando su íntimo sentido pacifista, nos dice refiriéndose a la actualidad mundial que “no hay guerra buena, no hay guerra justa, no hay guerra que sea santa, guerra es guerra”. También comenta sobre su preocupación por la posibilidad de que en algún momento el juego con los transgénicos pueda generar una situación que haga peligrar toda la existencia humana. Así mismo muestra inquietud por lo que podría pasar si el ébola llegara a América Latina. Entre sus esperanzas está la que ofrece el papa Francisco y su capacidad de asegurar el inicio de un camino de renovación para la Iglesia”.
A mí, como economista, me impresiona su familiaridad con los trabajos de Karl Polanyi y su obra “La Gran Transformación”. El mismo ha escrito un libro con este título señalando que existen dos grandes transformaciones, la primera implica el peligro que significa la actual trayectoria que nos lleva “de una sociedad con mercado a una sociedad solo de mercado”, con la consiguiente destrucción humana y ecológica. La segunda, es el cambio que produce la creciente conciencia ecológica, que puede llevar a una sociedad solidaria y sostenible. Para esto sería conveniente que ciencia y religión se complementaran, una para hacerse más humilde y humana, la otra para eliminar cualquier tendencia hacia el fundamentalismo.
Terminada la entrevista, el propio Leonardo nos lleva en su automóvil a un hotel cercano en el que pasaríamos la noche. Alfonso y yo quedamos convencidos de haber tenido la enorme dicha y privilegio de haber visitado y conversado con un profeta de nuestros tiempos.