default

Vivencias en Panamá

Por: Redacción 04/05/2014

A raíz de la situación que vive nuestro país, Venezuela, decidimos mi hijo y yo visitar Panamá, país que va en vías de un franco desarrollo y vive bajo un manto democrático.

En Panamá hay seguridad e impera la justicia, condiciones y atractivos para propios y extraños. Sus habitantes son amables, humildes, cariñosos, ocurrentes y, sobre todo, poseen una condición humana extraordinaria. Esta tierra de gracias nos brindó cobijo y nos tendió su mano amiga. ¡Mil gracias Panamá, cuánto te queremos!

Tuvimos la dicha de conocer a valiosos personajes, entre ellos, el eminente jurista Olmedo Mario Cedeño, quien ayudó a redactar la Ley de Deportes de Venezuela, en la gestión de Luis Herrera Campins. Logramos una maravillosa amistad con el chiricano Hornelis Saldaña, quien se desempeña aquí como guía turístico. Compartí escenario con el músico tecladista Tino, y con los cantantes Chino y Marlu, en el restaurante Carbón Rojo. El músico y administrador Jorge nos brindó su amistad y todo su apoyo. Diego Arroyo me presentó al artesano Manuel Spin, quien hace unos instrumentos electroacústicos excelentes. Su esposa, tan amable, nos sorprendió con una suculenta barbacoa, que degustamos con el violinista Maco. Finalmente, conocimos al joven chiricano Eliécer De León, quien nos brindó albergue y estimuló hasta el final. De verdad que son preciosas e inolvidables vivencias. ¡Mil gracias a todos, Dios les pague!

Lamentablemente, todo no fue color de rosa, fuimos estafados por una colombiana, cuyo modus operandi consiste en promocionar una pensión, con quien hicimos trato desde nuestro país y nos habló maravillas de su pensión. Nos ubicó en una habitación de mala muerte, sin las mínimas condiciones, le exigimos que nos mudara a otra, peor fue la cura que la enfermedad, nos llevó a un rancho de cuarto (2 m x 2 m) sin ningún tipo de seguridad, sin luz, sin ropero, sin nada, y tuvo el tupé de cobrar $350. Allí fuimos vejados, humillados y estafados por esta señora.

La pensión está ubicada en Betania, Camino Real. No tiene ningún tipo de permiso y cobra excesivamente caro, el sucio, los ratones y las cucarachas hacen gala en el baño, cocina, cuartos y lavandero. No entrega recibos, toda una verdadera estafa.

Exhorto a las autoridades de Panamá a investigar el caso, porque así como caímos en la trampa, seguirán cayendo personas inocentes. No declara impuestos, se burla de esa obligación. Subarrienda un bien que no le pertenece. Hay un solo baño para 6 habitaciones y tanta gente, no hay sillas en las que sentarse, teníamos que comer parados como animales en un mesón de concreto. Delitos suficientes para que sea investigada y castigada.

 

Edición Impresa

Viernes 7 de agosto de 2026