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Vivir con miedo

Por: Redacción 24/02/2017

Hoy vivimos con miedo igual que en los tiempos de la dictadura. El ciudadano ya no sale tranquilo a la calle porque ante un Gobierno, cuyo Ejecutivo maneja el poder de la Corte Suprema a su antojo, poniéndolo al servicio de intereses políticos y ante el mal ejemplo de propiciar el no respeto al debido proceso en las diferentes instancias judiciales, eso permite enfrentar nuestros anhelos de democracia plena y del derecho humano con la incertidumbre de sentirnos realmente libres.

La OEA definió muy bien lo que significaba la seguridad de los habitantes y que era nada más que ejercer la vida con libertad, concepto este que debería ser garantizado por el Estado. Ese espíritu de querer vivir libre ha estado muy ligado al concepto de democracia, cuyas acciones por parte de los Gobiernos se ejercen en pro de los ciudadanos y sus bienes. Pero aquí, reitero, la falsa democracia se junta con el miedo y resulta en dictadura porque frente a la demanda de esta seguridad y a la falta de políticas de prevención del delito, la democracia aparece también sometida a sentimientos de peligro y precipitación.

Es por eso por lo que comenzaremos a ver a grupos de ciudadanos de las comunidades que se arman, ahora con machetes, pero muy pronto será con los mismos armamentos y calibres de los exentos policías, pudiendo causar el desborde de pasiones, comprometiéndose la paz social. Esto no solo es peligroso, sino que la falta de conocimiento en el uso psicológico de armas y de situaciones no conocidas para actuar podrían llevarnos a confrontaciones indebidas, incluso con el propio gobierno.

Vivir con miedo a la delincuencia exagerada de hoy nos desespera al máximo cuando vemos a un gobierno que no solo no cumplió con sus promesas de campaña, sino que como parte de la inseguridad se agrega a la desmoralización, la falta de trabajo de los panameños jóvenes con aspiraciones, la capacidad adquisitiva del panameño baja y la promesa de más dinero para comida caen en bolsillo roto.

Urge una reparación de los sistemas de seguridad, de la economía y la justicia, con la participación de todos los actores de la sociedad, de modo que el país no caiga en caos prontamente.

Hoy, el gobierno varelista-perredista-molirena en una alianza perniciosa, que busca la venganza política sin percibir los problemas del pueblo, no llena las perspectivas desde el momento en que también se suman a las actividades constantes delincuenciales, la inseguridad para opinar, los accidentes por las debilidades de la Dirección del Tránsito, los delitos ecológicos por la mala administración, la mentira política constante y un agro desbaratado, que no permite que se apegue a nuestro espíritu la tranquilidad requerida. Vivimos con miedo...

 

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Miércoles 15 de julio de 2026