¿Vivir o morir por sus ideales?
Antes eran las naciones extranjeras, que se apropiaban e invadían nuestra República; ahora son los propios panameños, ante intereses individualistas, los que pretenden quitarle a la comarca Ngäbe-Buglé sus derechos adquiridos mediante la Ley 415.
La actitud del pueblo ngäbe-buglé es noble, contraria a la actitud del Gobierno, fresca y despreocupada por las peticiones de los mismos. Las demandas son claras: no quieren hidroeléctricas concesionadas a empresas nacionales o extranjeras, ni tampoco la explotación de los recursos minerales, y exigen respetar al medioambiente, a la naturaleza, al agua, aire y a la madre tierra, ese es el sentir de este pueblo. Ciertamente, son el grupo étnico con mayor población en el país (alrededor del 7% de la población), por lo que deberíamos tomarlos muy en serio, preocuparnos como Gobierno, por ejemplo, ayudando a la promoción de la comarca con microempresas, capacitando a los y las ngäbes y buglés para que elaboren sus empresas artesanales en pro de la divulgación de su cultura e incentivando el etno-turismo. Según SECTUR 2004, el etno-turismo se refiere a los viajes relacionados con los pueblos indígenas y su hábitat, con el fin de aprender de sus costumbres y tradiciones. Seguramente serían de gran provecho para conservar y preservar la cultura. Según Rita 2007, el turismo indígena “propicia interactuar, conocer, apreciar la naturaleza y la cultura de sus anfitriones, con el compromiso de respetar y participar en la conservación de sus recursos y su diversidad biológica y cultural”. Ambos conceptos, el etno-turismo y el turismo indígena, ayudarían a crear la empresa indígena, y que según Morales González, ayuda a preservar los recursos naturales y, agrega, los grupos étnicos se convierten en actores responsables de la política ambiental y de la comarca.
Panamá, en el año 1994, participó conjuntamente con Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, en el Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas, con la participación de la Premio Nobel de la Paz (1992), de la etnia maya guatemalteca Rigoberta Menchú. En esta asamblea se acordó: 1) Apoyar el fortalecimiento de los comités del decenio en los países centroamericanos. 2) Apoyar planes de acción en procesos multiétnicos y pluriculturales, en pro del respeto a la diversidad, búsqueda de consenso y unidad de los pueblos indígenas con el resto de los sectores del país. 3) Crear y dar seguimiento a mecanismos de comunicación entre los comités. 4) Reconocer y validar las iniciativas de los pueblos indígenas a nivel nacional, regional y continental para cumplir con los objetivos del decenio, buscando puntos de convergencia y trabajo conjunto. 5) Promocionar la solidaridad de los pueblos indígenas de Centroamérica y del mundo que garanticen la promoción y el respeto de los derechos humanos de los pueblos indígenas. 6) Se hace un llamado a las agencias de cooperación internacional, organizaciones e instituciones gubernamentales y no gubernamentales, nacionales e internacionales, sectores políticos y religiosos, civiles centroamericanos a que creen programas concretos para los pueblos indígenas con la participación de los mismos. En el punto 2, en este caso se aplica, cuando no se ha sometido a conceso de las autoridades de la comarca las concesiones que se le han otorgado a empresas nacionales o extranjeras. Y en el punto 5, el Gobierno está irrespetando los derechos humanos de los pueblos étnicos, que mediante este acuerdo se comprometió a cumplir. ¿Será cierto que los acuerdos no se cumplen? ¿Por qué no involucrarnos en la cosmovisión de los ngäbes y buglés con relación a cuidar nuestros recursos hídricos: cataratas, ríos, manantiales?
¿Porqué los ngäbes y buglés deben tomarse la carretera Interamericana para ser escuchados? ¿Es que no existen mecanismos previos de consenso de las autoridades gubernamentales para garantizar los derechos de los grupos étnicos de la comarca? ¿Por qué se incumplieron normas básicas de participación ciudadana al presentar el Estudio de Impacto Ambiental de Barro Blanco (2007-2008)? Respetemos el artículo 8 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. Hacemos un llamado a los ciudadanos y ciudadanas para que apoyemos a la comarca, los derechos que están siendo violentados también son los nuestros. Realmente, son nuestras tierras y nuestros recursos naturales los que están preservando.
Ambientalista, Universidad para la Cooperación Internacional.
