Vivir serenamente
Nadie en el mundo podrá vivir serenamente si cae en las garras del vicio: Fumar y beber licor asiduamente, jugar dinero y consumir drogas.
A estos puede también sumarse la pereza, la negligencia, la impericia, la temeridad, la codicia, la envidia, el odio, la indolencia, la ira, la soberbia, la corrosiva sed de venganza y la incapacidad de perdonar y olvidar. Tales son los enemigos más peligrosos que tiene el ser humano; tan sólo una de estas calamidades es lo suficientemente perturbadora para despojar a cualquiera del sosiego.
Nunca podré olvidar la confidencia que me hizo en una ocasión uno de mis amigos. Hubo una persona que premeditadamente quiso causarle daño y se lo causó sin reparo ni importarle que él supiera quién se lo había procurado.
¿Y cuál fue su reacción? Buscó a su malhechor. Se le acercó y le dijo: Has logrado tu propósito. El daño está hecho. Y deseo que sepas que te perdono.
