Volver al estado de inocencia
Lo que le voy a proponer parece iluso, algo ingenuo y pronto a fracasar, pero es lo que nos pide el Evangelio. A Cristo lo hemos convertido en un Salvador sin incidencia en nuestro comportamiento y que solo merece devociones piadosas y ritos casi mágicos, o en un Dios avalador de guerras para rescatar lugares santos, quemar herejes en hogueras o fundamentar revoluciones marxistoides e ideologías clasistas, racistas o políticas. Templos para negros y para blancos, escuelas para católicos o protestantes, un Dios para los ricos y otro para los pobres, o un Dios que avala a los cristianos cuando luchan contra musulmanes, o un Cristo que está solo con los pobres condenando a los que tienen dinero. Un Dios “hecho a nuestra medida”.
Pero Cristo Jesús vino a salvarnos del infierno eterno y también del de esta vida. Seguir su camino es volver a un estado de gracia, donde hay que ser como niños con la ingenuidad lúcida y alegre de ellos, no juzgar ni condenar a nadie, procurar sacar la “viga de nuestro ojo” para luego intentar sacar la paja del otro. “Poner la otra mejilla” o no devolver el golpe recibido, dar el manto si te quitan la túnica, perdonar setenta veces siete o no guardar rencor ni llevar el recuerdo de la ofensa. “No resistirse al mal” que significa no acudir a la violencia personal para solucionar lo que es irremediable: que el “trigo y la cizaña” crecerán juntos y que solo al final se hará la separación de “los peces buenos y de los malos”, de los que “dieron de comer, de beber y de vestir” al necesitado y del egoísta, que solo pensó en sí mismo. Seguir a Cristo significa tomar la cruz de la abnegación y vender todos los bienes y entregarlos a los pobres. En esto la renuncia total efectiva como han hecho en la historia cientos de miles de religiosos de órdenes y congregaciones o el despego afectivo, administrando con responsabilidad lo que se tiene “prestado” por Dios para que sirva a muchos, sin considerar nada como propio y compartiéndolo todo con los demás.
(Sigue el próximo sábado).
