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¿Volverán las oscuras golondrinas…?

Por: Redacción 21/06/2014

Ahora mismo nadie sabe, pero se percibe con el torrente de impugnaciones contra candidatos a diputados y alcaldes del partido Cambio Democrático, que una nueva jugada en el ajedrez político se ha dado y ha puesto en jaque las pretensiones del partido del cambio, de ser una verdadera fuerza opositora.

Quién diría que cincuenta años después del golpe militar contra la presidencia del Dr. Arnulfo Arias, gestor del ideario panameñista, venga hoy el Partido Revolucionario Democrático (PRD) vestido de “oveja” para ayudar al presidente electo, Juan Carlos Varela, en una gobernabilidad que ellos nunca permitieron y que por el contrario son una estaca en el corazón sangrante de la patria. Y es que aunque quisieran elevar la cantaleta de la gobernabilidad a un himno en las voces de los Niños Cantores De Viena, se escuchan tan desafinados, que dicen los entendidos en música que la tercera voz en la segunda fila es la voz del lobo feroz que se comió a un familiar muy allegado de la Caperucita Roja. Y no creo que mientan, porque miren, cuando hablan personeros del PRD, hablan con odio, un odio que a pesar del daño que le causaron a muchas familias panameñas con su contubernio con los militares, “nadie los odia” y, sin embargo, insisten en seguir mostrando gratuitamente la cara del lobo feroz.

Todas las “personas inteligentes escuchan radio”, ven TV y leen periódicos sabemos cómo es la cosa. De seguro mi abuelo diría que esta jugada política de las impugnaciones es la pretensión de un golpe de Estado al Legislativo, esta concepción la dejo en el discurso de los verdaderos analistas políticos.

No hay que olvidar que el karma político del arnulfismo es el golpe de Estado, por eso nunca estuve de acuerdo con el gancho al hígado que le dieron al señor Varela cuando Ricardo Martinelli lo sacó de la Cancillería, si es que en el fondo hay una razón más poderosa que desmienta que esa salida no tuvo nada que ver con el mencionado karma.

La gobernabilidad no es precisamente el espíritu de las leyes, sino la justicia social, que debe actuar como freno de esa gobernabilidad, que sin una verdadera oposición sería la facilitadora de excesos y desmanes propios de nuestra naturaleza humana. No coman el cuento de que el pueblo es sabio y votó para que el PRD se uniera con el arnulfismo en contra del CD.

El pueblo votó involucrado en muchas causas éticas, morales y educativas, y con ese resultado cada partido debe aceptar su destino manifiesto y precisamente trabajar para que un pueblo bien calificado elija siempre a sus gobernantes. Un estadista centroamericano dijo que cuando solo votan los que tributan habrá menos corrupción, de tal manera que el Sr. Varela debe pensar más como estadista que como político y dejar el resentimiento a un lado, para que los lobos no se le cuelen por esa puerta. Y si en verdad solo no puede, es mejor hacer de tripas corazones y unirse al CD, que solo con pensarlo verá cómo reaccionan sus nuevos aduladores… incluyendo a algunos medios anti-Martinelli que ya sin tapujos y sin cortapisa podrán darle rienda a la libertad de expresión y abrazarse con el PRD y el panameñismo en nombre de la gobernabilidad, pero unos meses después, cuando sientan que las cuñas millonarias no reportan caja y que no tienen de qué hablar ya que todo estará bien y no habrá nada malo que criticar, los caricaturistas perderán su creatividad y su humor negro característico.

En las mañanas, los programas de opinión resultarán fríos y hasta fúnebres, nadie tendrá nada que decir de Martinelli, y si lo mencionan es para despertar a la audiencia cansada de los mismos temas: delincuencia, canasta básica y basura, que a propósito las televisoras te la tiran con todas sus excretas en el plato de comida todos los mediodías y a la hora de la cena. Este tipo de periodismo atenta contra la salud pública y los derechos humanos.

La Prensa se apagará con el caso Lavitola, posiblemente y entonces se sabrá que una prensa aburrida no vende y que sin los constantes cierres de calles de obreros-indígenas-educadores, la prepotencia civil frente a las autoridades y su cogobierno, las huelgas médico-hospitalaria, el co-Ministerio de Educación y otros tantos, que fueron como golondrinas en la cabeza del gobierno de Ricardo Martinelli, ¿volverán? Contesto al estilo del poeta…

“…Pero esas que todas las mañanas

se despertaban para cogobernar.

Esas que ofendieron nuestro nombre

llamándonos tirano

…esas ¡sí volverán!”.

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Viernes 7 de agosto de 2026