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Voto de corazón

Por: Redacción 26/04/2014

Al filo de los cierres de campañas, el presidente Ricardo Martinelli pidió a los panameños que emitan un voto de corazón en las urnas abiertas el cuatro de mayo, saliendo al paso de los que proponen un voto útil, ajustado a los intereses económicos del grupúsculo que pretendió interferir antidemocráticamente en la libre voluntad política de los electores. Un voto de corazón que surja libremente de las íntimas vivencias de cada uno de los panameños y panameñas, rechazando contundentemente las manipulaciones de una argolla de potentados habituados a las viejas prácticas de burlar los comicios, sobreponiendo sus privilegios económicos por encima de los intereses del pueblo panameño.

Pero este no es el único lastre que ensombrece el panorama electoral. La campaña se ha convulsionado por las revelaciones de un medio de comunicación norteamericano sobre el sórdido apoyo económico a un candidato presidencial de una banda delincuencial dedicada al lavado de dinero de ingresos provenientes de apuestas ilegales.

Las informaciones del Diario Las Américas de Miami están respaldadas por copias de cheques, recibos, transacciones financieras de centenares de miles de dólares, investigadas por autoridades policiales y judiciales de Estados Unidos. Las máscaras prefabricadas de falsa integridad moral han sido destruidas por el cúmulo de pruebas de la filtración de fondos ilegales al candidato panameñista.

Se ha tratado de tergiversar las denuncias del diario con tácticas de distorsión como si se tratara de ataques de cariz político. El Ministerio Público ha iniciado las investigaciones para esclarecer los orígenes del dinero girado al político de marras para remitir todos los detalles de las actividades delictivas registradas en el expediente abierto, a efecto de dirigirlo al conocimiento de la Corte Suprema para su respectivo juzgamiento.

Por las informaciones periodísticas, la opinión pública ya sabe quién es quién en el tinglado electoral. Antes de emitir el voto evaluará el perfil de los candidatos presidenciales, aclarando así los antecedentes de cada uno. Distinguirá al candidato presidencial forjado desde abajo en forma transparente de los postulantes contaminados por recursos económicos de sombrío génesis y, también, a los demagogos que mienten descaradamente prometiendo el oro y el moro.

Hemos entrado en la recta final del proceso electoral. Las encuestas de opinión de prestigio cumplieron su cometido, suministrando informaciones acerca de las inclinaciones de los votantes. Se frustraron las torvas intenciones de armar coaliciones electorales de último minuto con el sambenito del voto útil que resultó un voto inútil.

Pretendían imponer candidatos que encubrieran evasiones tributarias, respaldaran monopolios aeronáuticos y desplazaran a los que van a llegar a las altas esferas para apoyar a los de abajo y no a los ricachones.

Llegó el tiempo de la reflexión ciudadana. Las alternativas son claras: en un lado están los que postulan el regreso al bipartidismo tradicional y la tercera posición que rompió los parámetros del pasado y llevó a Panamá a un liderazgo económico y social sin precedentes.

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Viernes 7 de agosto de 2026