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Vuelta al ‘gold and silver roll’

Por: Redacción 22/08/2014

Exdiplomático y estudiante de leyes

 

La celebración de los 100 años de funcionamiento del Canal de Panamá representó una afrenta para los panameños de a pie, los parientes de las víctimas del 9 de Enero de 1964 y demás nacionales que lucharon para abolir la denominada “quinta frontera” y para todos los contribuyentes que costeamos la fiesta al estilo de la “Casa de Hasburgo” en plena capital panameña.

Un espectáculo de derroche, lujo, champaña Moët & Chandon, crema de cangrejo y otros platillos gourmet preparados por la famosa chef Cuquita, alfombras rojas al estilo de festivales de cine y artistas locales que pasaron sus astronómicas facturas. Todo pagado por la ciudadanía que no fue invitada al evento organizado por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), y que los panameños esperamos nos expliquen cuánto se gastó.

La celebración recordó los tiempos de la antigua Zona del Canal y del “gold and silver roll”, donde los blancos estadounidenses tenían mejores viviendas, ganaban mayores salario y tenían más prerrogativas que los negros u otras etnias que laboraban en ese territorio.

En pleno siglo XXI, los que pagamos la fiesta solo la vimos a través de la televisión para conformarnos con una limosna. Es como un mendigo que ve a través de un cristal de un restaurante cómo un grupo de comensales disfruta de carpaccio de salmón y lo acompaña con galletas de ajo y vino blanco.

Ni siquiera se les dio el día libre a los panameños para que disfrutaran de su Canal, la decisión de la ACP y del Órgano Ejecutivo fue la de un “zonian” de pura cepa. Creo que ni Robert John Fleming haría semejante cosa que no es otra que despreciar a sus ciudadanos.

La flor y nata o la rancia oligarquía desfilaron con elegantes trajes y tarjetas en mano, donde los únicos representantes del pueblo eran los meseros, los seguridad, los cocineros y quienes estacionaban los automóviles fabricados en Stuttgart y Múnich, Alemania. Pablo Pueblo se quedó en casa agobiado por los tranques, sufriendo en el sistema de metrobús y tratando de abordar un transporte pirata porque el primero no cumple su contrato.

Mientras los hijos de la cocinera comían arroz, poroto y carne, los “yeyecitos” estaban como los zares de Rusia en su época de decadencia alimentándose de platillos gourmet.

Qué lástima con ese espectáculo y división de clases sociales panameñas tan marcada como nunca se había visto en 40 años, sin embargo, ya sabemos que la vía acuática no es de los panameños, sino de un grupo élite, oligarca y clasista.

 

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Viernes 7 de agosto de 2026