Washington en cesación de pagos
La historia oficial siempre tiene un chivo expiatorio. Ahora resulta que la crisis es culpa de Lehman Brothers, cuando la realidad es que cae debido a los créditos hipotecarios alentados, y luego hundidos en medio del río, por el Estado, la Reserva Federal (Fed) y sus insólitas bajadas y subidas de tasas.
Este irresponsable manejo destruyó el banco de inversión, sacudió el mundo financiero y alimentó la peor crisis global desde la Segunda Guerra Mundial. El 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers se declara insolvente. Merrill Lynch es vendido al Bank of America, y AIG solicita un crédito a la Fed. Los bancos centrales inyectan casi US$ 200,000 millones. El 19, Washington anuncia su paquete de rescate por US$ 700,000 millones. El 30, el Gobierno irlandés aprueba garantías por €400,000 millones para entidades financieras. El 8 de octubre, seis bancos centrales rebajan las tasas de interés induciendo una brutal emisión monetaria. El 13 de octubre, Alemania lanza un rescate de €500,000 millones y Francia de 360,000. Muchos en la Unión Europea presentan planes similares. Wall Street perdió casi la mitad de su valor en los cinco meses siguientes a la caída de Lehman. El desempleo alcanzó el 10%, el más alto en tres décadas. La Fed inyectó US$ 3 billones; el Tesoro suministró US$ 300,000 millones a los bancos.
Queda claro por qué el Gobierno de EE.UU. tiene una severa crisis originada en una deuda impagable. En la práctica, ya está en cesación de pagos porque no tiene recursos genuinos –a menos que produzca una muy fuerte venta de activos y reducción del gasto estatal- para pagar sus compromisos.
Lo que Washington ha venido haciendo es emitir descontroladamente para pagar sus compromisos y provocar una devaluación del dólar de al menos 10% desde junio de 2010, rebajar su deuda en 10% y cesantear la décima parte de sus compromisos.
De los US$ 16.7 billones que debe Washington –más unos 5 billones de empresas estatales y organismos descentralizados, más de 20 billones- 11.9 billones corresponden a inversionistas, 23 veces los 517,000 que debía Lehman. Casi la mitad está en manos de Gobiernos, bancos e inversores extranjeros. China, el tercer tenedor de esta deuda (1.27 billones) seguida por Japón (1.1 billones), preocupada por la situación, promueve la “desamericanización” de la economía global. Irónicamente, después de tantas guerras contra el comunismo, ganarán los “rojos”, pero no por ser comunistas, sino por acercarse al mercado mientras los “capitalistas” se alejan.