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Wikileaks: Poder omnímodo


Las sociedades se mueven y se desarrollan en razón de sus intereses. Como organismos vivos van impulsando mecanismos que le permiten resguardarse ante factores negativos que pueden afectar su integridad. Wikileaks aparece como un elemento sumamente peligroso para la estabilidad de los gobiernos, lo que amerita desarrollar formas de protección. Se ha convertido en el referente principal de la política nacional, en el “gobierno” estatal, en la verdad absoluta, en el censor de los políticos y de las sociedades en su conjunto, en la crítica permanente, en la moral suprema, al punto que ha aglutinado para sí, un poder omnímodo que está haciendo dependiente del mismo toda la vida de la sociedad nacional. Cabe advertir que ese “poder omnímodo”, ha puesto tras él, toda una legión de fanáticos y hasta de creyentes.

Wikileaks, ha tenido la “gran virtud” de construir la concepción de que tienen la verdad, la que debe ser esgrimida en su labor de cuidador del mundo.

Peligrosamente y además conscientemente hemos entrado y nos han llevado a incursionar en el debate entre lo moral y lo inmoral, teniendo como elemento sustancial la descalificación de lo latinoamericano. Frente a esto, los EE.UU. se han suspendido, situando como superior la razón estadounidense, y además como lo legítimo para la realización de la censura y del castigo. No es cierto que la corrupción sea privativa de Latinoamérica. Lo que si es cierto es que han administrado con intención este argumento. Lo que se desliza a través de Wikileaks, es una posición antilatinoamericana.

Wikileaks, es una versión actualizada de la política del “Gran Garrote” o “Big Stick”. En el fondo el mensaje es el mismo que diera en el Congreso de los EE.UU., Roosevelt el 13 de diciembre de 1091: “Lo único que este país (EE.UU.) desea es ver que los estados vecinos sean estables, ordenados y prósperos. Cualquier país cuyo pueblo se conduce debidamente puede contar con nuestra amistad sincera”. De manera que el llamado al orden de parte del imperio estadounidense está implícito en Wikileaks. La desobediencia a su mandato es la animadversión como respuesta.

El peligro está presente. El destino de América Latina está en la conjunción de sus intereses para administrar su vida política, social y económica, con sus virtudes y sus defectos, pero sin la intromisión extranjera.

Wikileaks es el poder omnímodo al cual hay que rendirle reverencia, por lo que hoy toda la sociedad nacional está a su merced, sin que muchos nos hayamos percatado de ello.