Xenofobia
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra xenofobia, de origen griego, como “odio, repugnancia, hostilidad hacia los extranjeros”. “Una sola debe ser la patria de todos los americanos, ya que en todo hemos tenido una perfecta unidad”, dijo el libertador Simón Bolívar.
El representante del Perú en el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 propuso la creación de la ciudadanía americana. Justo Arosemena manifestó: “Ensanchad los derechos y las obligaciones del extranjero y lo convertiréis en nacional. Ignoro cuáles son las razones de conveniencia que aconsejan no admitir a un extranjero como nacional, desde el momento de su arribo a la nación que pisa; ignoro qué necesidad haya de una tal clasificación entre los individuos sujetos a un gobierno común; yo borraría la palabra extranjero del vocabulario de la ciencia”.
Nacieron en territorio de Colombia, pero actuaron como panameños en la defensa de su soberanía, el presidente Manuel Amador Guerrero, el jurista Eusebio Morales, el pedagogo José Dolores Moscote. El apoyo solidario de los Estados miembros del Movimiento de los Países No Alineados, liderado por el mariscal Tito de Yugoslavia y el presidente Sukarno de Indonesia, influyó en la remoción de los obstáculos de la transferencia del Canal de Panamá.
Frente a estos hechos históricos ¿cuáles son los argumentos de la dirigencia médica para oponerse a la contratación temporal de médicos extranjeros exclusivamente en las zonas apartadas? ¿Son sus argumentos superiores a los de Simón Bolívar, Justo Arosemena, Octavio Méndez Pereira, a los dirigentes extranjeros que nos respaldaron en la recuperación del canal? La xenofobia es condenada por la Declaración de los Derechos Humanos porque constituye una las expresiones más abominables de la discriminación. El Dr. Xavier Sáez Llorens recuerda en reciente artículo periodístico que la medicina es un apostolado porque intrínsecamente no es solo una profesión, sino una vocación definida por su servicio humanitario.
Si las víctimas de la desatención de los servicios públicos de salud son panameños descendientes de pueblos precolombinos, ¿cómo se compagina el supuesto nacionalismo de los huelguistas con esta grave contradicción? Es una posición de lesa patria negarse a ejercer la medicina en los sitios donde hay muy pocos médicos especialistas panameños. La Ley 69 precisa que los contratados no pueden ejercer en los centros médicos públicos o privados de los centros urbanos. No hay el menor atisbo de privatización; el Gobierno amplía la construcción de centros hospitalarios. Se doblará el sueldo a los médicos panameños de las zonas apartadas. El presupuesto tiene $20 millones para becas que aumentarían el número de médicos especialistas.
¿En qué bases se sustenta la suspensión de servicios de médicos, enfermeras y técnicos? Únicamente en consignas políticas de una oposición desesperada por ganar dividendos con tácticas de agitación política. Sin embargo, la atención médica va creciendo en la capital y las provincias por la reflexión de los profesionales que prestaron juramento hipocrático para curar dolencias, no para agravarlas, en las personas que van a los hospitales públicos porque no tienen dinero para tratarse en una clínica privada. La fusión de xenofobia y política responde a regímenes totalitarios en conflicto antiguo con las democracias. Así lo pensaron los fundadores de la República de Panamá.