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¿Y dónde está Salomón?


El dictador argentino Juan Domingo Perón nombró como Gobernador de Buenos Aires a un amigo de infancia, cuyo nombre he olvidado. Era un pobre hombre, casi analfabeto, y le atribuían toda clase de estupideces mientras ejerció el cargo.

Todos conocen la historia del Rey Salomón cuando ordenó, que a un niño cuya maternidad se disputaban dos mujeres, lo cortaran en dos pedazos y entregaran una parte a cada una de las mujeres; pero que una de las dos dijo que no, que se lo entregaran entero a la otra, y Salomón exclamó: ¡ Esa es la madre!

Pues bien, esa historia que conoce todo el mundo, no la conocía el Gobernador peronista, y quiso repetirla. Ordenó a todas las comisarías de Buenos Aires que le avisaran cuando se presentara una disputa similar. Y pronto, llegó a solucionar salomónicamente el problema. Preguntó por las dos mujeres y el niño. Y le dijo a un policía que buscara un machete, el policía lo buscó: y le dijo que cortara al niño en dos pedazos; y como el policía se resistiera obstinadamente a hacerlo, entonces le dijo eufórico: “ ¡ Ah, con que tú eres la madre!”

Bueno, nosotros en Chiriquí tenemos un problema que necesitaría que el viejo rey judío iluminara a los que tienen que solucionarlo. Se trata de la antigua Chiriquí Land Company (que luego tomó otros nombres). Esa empresa, desde hace unos treinta años andaba manga por hombro, hasta que liquidó operaciones; y ahora parece una aldea en ruinas. ¿ Qué hacer para resucitarla? Hasta hoy todos los esfuerzos han sido inútiles. El Sindicato de Trabajadores, que quedó como dueño y señor de la empresa, la llevó a la quiebra irremediable. Y está planteada una cuestión, que al parecer es vital: 1- Si se pretende restablecerla, con el Sindicato incluido, ninguna empresa (nacional o extranjera) está dispuesta a arriesgar cien millones de dólares, para que un buen día cuando ya está marchando, al borde de las cosechas, por ejemplo, el Sindicato salga con exigencias que no pueden darle, y se pudrirán y destruirán los bananales en los campos… y, 2- Si una ley le da muerte al Sindicato, entonces todo el mundo protesta y no se acepta que la empresa exista sin él.

¿Qué hacer? Por eso preguntaba al principio: ¿ Y dónde está Salomón?

Una anécdota de Sócrates.

Cuentan que el famoso sabio griego fue muy desgraciado en su matrimonio; y que un día le preguntaron qué era mejor: Si casarse o quedarse soltero. Y él respondió: “ Yo no sé qué es mejor, lo que sí le puedo asegurar es, que haga una cosa u otra, después se va a arrepentir.”