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¿Y por qué no el juego ciencia?


Alberto Sánchez Belisle (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Definitivamente que la celebración de las Olimpiadas Londres 2012, en Reino Unido, es una muestra de lo importante que es el deporte para una mejor convivencia entre los pueblos.

Un momento para dejar los conflictos y concentrarse en la sana competencia entre atletas que tienen la oportunidad de dejar en alto el nombre de sus países; ya sea saliendo en varias ocasiones victoriosos como el nadador estadounidense, Michael Phelps, o simplemente demostrando coraje y gallardía como lo hizo el corredor sudafricano con prótesis en sus piernas, Oscar Pistorius.

Asimismo el fomento de la práctica de las diversas disciplinas olímpicas en los países donde impera la delincuencia y la violencia, indiscutiblemente contribuiría a reducir los niveles de criminalidad. Pero, que tal si a la vez que se promueve en Panamá el deporte competitivo, también se ejecutan programas en las escuelas y colegios del país que conlleven a la realización de torneos regionales y nacionales del denominado juego ciencia, el ajedrez.

Su práctica es bastante económica en comparación con otras disciplinas deportivas, ya que consiste en un tablero con 16 piezas para cada uno de los dos jugadores. Ya es mundialmente reconocido que el ajedrecista desarrolla “estrategia, táctica y lógica”, precisamente lo que requieren nuestros estudiantes para afrontar las materias de ciencias exactas, tales como las matemáticas, física y química.

Es recomendable que los padres y madres de familia, antes de gastarse algún dinero en un juguete virtual, lo inviertan en un juego de ajedrez y estimulen a sus hijos e hijas a integrarse en algún club de ajedrez.

El beneficio será notable, capacidad de análisis y mucha concentración, lo básico para mejorar en los estudios. En los corregimientos, autoridades locales deben incentivarlo entre niños y adolescentes.