Ya no te quiero...

Por: Redacción 31/08/2011

Cuando en un matrimonio las cosas andan mal y la comunicación no existe, es inevitable el divorcio.

Todo comienza a molestar, desde la miradas hasta las palabras. Aunque duermen en la misma cama se dan la espalda y solo se hablan cuando es necesario.

Cuando cierran la puerta de la casa puede reinar el silencio, a pesar que ante la mirada  de la sociedad quieran aparentar que todo marcha bien.

La confianza se pierde y todo se vuelve un problema. El matrimonio entre Cambio Democrático y el partido Panameñista llegó a esa etapa crítica.

Uno de los integrantes le pide al otro que terminen su relación. Se acabaron las insinuaciones, los reclamos y la diplomacia, simplemente no pueden estar bajo una misma casa.

Ahora quizás viene el proceso más difícil,  porque cuando la  “Alianza por el Cambio” ganó las elecciones  lo hizo con dos partidos políticos.

Como pareja en medio de un proceso de divorcio, que no fue de mutuo consentimiento, todo irá a un litigio más moral que legal.

La mayoría de los nombramientos políticos, en el caso de los panameñistas, son de libre remoción. En otras palabras, el jefe del Ejecutivo que es el presidente Ricardo Martinelli (presidente de Cambio Democrático) tiene la potestad de destituir a ministros, directores y cualquier funcionario.

Lo más triste del espectáculo político que vive el país es que los ciudadanos solo pueden observar los toros desde la barrera.

El gobierno está en crisis, porque el matrimonio se terminó y no en los mejores términos.

Algunos intentarán matizar lo que ha sucedido  y  dirán que todo es normal.

Los próximos días estarán repletos de llantos, lamentos, reclamos y frustaciones. Algunos panameñistas, tanto en Panamá como en el exterior, arreglarán sus maletas y saldrán por la puerta. En la casa se quedará  CD y todo el mundo hablará del fracaso del matrimonio.

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Miércoles 27 de mayo de 2026
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