Ya no visitamos Rusia

Por: Redacción 05/03/2022

Uno de los más preciados deleites de los años dorados resulta la planificación de viajes a sitios recónditos con la antelación que se cuenta con amplio tiempo y sin las limitaciones de retornar a un amargado jefecito en una oficina, a pesar que resultado de la pandemia de Covid-19, hasta la mayoría de los despachos se han convertido en "passée".

 

Para ello la modalidad más práctica, más cómoda y más económica, resulta ser el crucero. Hace unos cincuenta años, los viajes en cruceros eran bastante circunscritos a los más pudientes, amén que las embarcaciones eran de menor tamaño, con el faltante de la titánica variedad de actividades que gozan hoy en día. Otro enorme atractivo también se encuentra en el deshacer y armar la maleta solamente una vez, siendo otras opciones el tedioso armar y desarmar el equipaje en diversas ciudades al viajar por tren, autobús o en automóvil particular. El costo del paquete "todo incluido" del crucero resulta menor que el alojamiento en la mayoría de los destinos de mayor popularidad al visitante. Como ejemplo, en Londres, París o Nueva York un hotel de 5 estrellas en una zona predilecta sobrepasa los $500 diarios.

 

Además, resultado del aumento en la demanda y las preferencias particulares de los pasajeros, los tabúes particulares de las líneas de cruceros se han ido transformando de una rigidez que limitaba, como ejemplo, la selección de horarios de comidas, desde una limitante de siempre compartir la misma mesa con la misma gente en horarios definidos, hacia una apertura incondicional que permite al pasajero comer a la hora que le de su santa gana, en el ambiente que le provoque, y solos o acompañados, a su elección.

 

A inicios de la pandemia, a mediados de febrero 2020, teníamos confirmado un crucero de 15 noches desde Santiago de Chile con destino final Buenos Aires, para así conmemorar los 500 años del primer viaje de circunnavegación global de Magallanes y Elcano. Nada ni nadie nos detendría a pesar del naciente acoso de Wuhan.

 

Le celebramos y gozamos inmensamente, porque en la vida son más importante las vivencias que la acumulación de bienes. Al fin y al cabo, al final estás solito, desnudo de los bienes que te atan a tu anterior vidaterrenal. En aquel solemne momento haces un repaso y ya no importan ni el automóvil de lujo ni el reloj Cartier, sino lo vivido.

 

Fue así como con especial cariño reservamos un crucero por el mar Báltico, con escala en San Petersburgo, Rusia a mediados de 2021 para admirar, entre otros destinos escandinavos, la historia y cultura del pueblo ruso. El crucero fue cancelado por la naviera. No contentos con su obligada decisión, zarpamos en otro navío desde Roma a Miami en un viaje de 19 días en diciembre. Resultó una espectacular vivencia donde a pesar de 4 pruebas intermitentes incluyendo los 1,750 tripulantes y más de 4,000 pasajeros, ninguno resulto positivo.

 

Volvimos a reservar entonces, nuestro crucero por el Báltico, para octubre 2022. Acabamos de recibir una confirmación de la línea de cruceros sobre la cancelación de la escala en San Petersburgo. Era el diamante de todas las escalas hasta que Putin absurdamente decidió iniciar la invasión de Ucrania. A partir de aquella diabólica intervención, a buen entendedor, estudiante de la historia, denomínese guerra, no tenemos el menor interés en visitar Rusia.

 

Será entonces hasta que Kiev resulte una ciudad que podamos visitar. Ansiamos conocer la capital de un país que se ha parado firme ante el absurdo asalto de Putin, el cuasimodo del siglo XXI. Porque nos encanta conocer países de héroes en una época donde impera el ¿qué pensaran? en vez del "¿qué somos?" Ucrania resulta ser su mejor ejemplo-

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