Ya tengo candidato a presidente
Ya tengo candidato a la presidencia. Y es que el Gobierno ha sido tan inoperante e inútil que los panameños vemos con esperanza y anhelo las elecciones del 2019 para que quizás sea el tiempo de quien nos saque del pantano en el que nos encontramos como país, atrapados en el lodo de la hipocresía, la arrogancia y la ineptitud. Mi candidato detesta sobre todas las cosas la burocracia. Entiende que no es inteligente que un país tan chico aún tenga procedimientos que necesitan formas con cuatro copias en papel químico.
Mi candidato presidente de la República de Panamá entiende que se puede vivir con lo que se tiene, que no hay que aumentar desproporcionadamente la riqueza personal, y que lo más importante es ir a dormir con la satisfacción del deber cumplido y la conciencia limpia. Este candidato está claro que ser hipócrita y mentiroso es una tontería que nunca da rédito, por el contrario, la ciudadanía lo descubre pronto y termina poniéndole algún sobrenombre proporcional a la mala gestión que lleva adelante.
Para este candidato, Panamá es un país importante en el mundo. Eso significa que no hay miedo del migrante, que se promueve la llegada de inversores y sus colaboradores para impulsar la economía a través del conocimiento y la inversión que llega del extranjero.
Entiende que para hacer competitivo al panameño necesita invertir fuertemente en una infraestructura de decenas de nuevos y modernos colegios, que debe eliminar el turno vespertino en los colegios públicos en beneficio de la jornada única, que debe tratar que la distancia en conocimiento con los estudiantes de colegios particulares sea la menor posible. Entiende que solo si nuestros panameños dominan varios idiomas, son capaces de incluso ser cada día más innovadores y emprendedores.
Sabe que la base de nuestra economía descansa en las pymes y no en las industrias. Que mientras más pequeños empresarios tengamos será mejor. Concluye que no se puede seguir con un interior del país mayoritariamente rural, donde nuestros jóvenes no pueden desarrollar su futuro en negocios propios o empresas prósperas, donde los municipios son incapaces de incrementar la recolección de sus impuestos a través de la estadía de empresas e industrias diversas, sobre todo extranjeras. Cuando este candidato se presenta, tiene apariencia, lenguaje y proyección presidencial. Aspira a ser presidente de todos los panameños y no de su grupo, clase social, denominación religiosa o colegio secundario.
Mi candidato a presidente sabe que solo tiene 5 años de mandato, y está seguro de que no puede llegar al gobierno a improvisar. Su plan de gobierno es realizable y conoce muy bien quiénes serán las personas que se encargarán de ejecutarlo sin dilación y sin tener que ser empujados. Sería incapaz de conocerlos el día que llega a la presidencia. Entiende que lo que no se hace en los primeros meses, finalmente no se realizará. Cuando este candidato se postule, va a rechazar de plano el clientelismo y el populismo, pero entenderá que en la búsqueda del bien común y la repartición equitativa de la riqueza a la mayor cantidad de la población logrará lo que nadie ha hacho: el reconocimiento general como un gran presidente.
Todo lo que he escrito es perfectamente realizable. Es más, me quedo corto. Ni siquiera he entrado en temas de salud, donde no es posible seguir con dos sistemas que no sirven para nada. Un agro abandonado a su suerte y un campo donde cada vez se siembra menos. Solo falta que aparezca y se postule. Y creo que será más pronto que tarde.
Ingeniero. Estratega-Consultor Político.