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Yo estuve ahí

Por: Redacción 23/06/2016

 

Mientras realizaba funciones entre la Secretaría de Metas y de Innovación Gubernamental de la Presidencia de la República, recibí una llamada del Dr. Roberto Velásquez Arango: “Ven a mi oficina, es urgente”. Ahí me participa de la conformación de un grupo que, junto con la Autoridad del Canal de Panamá, se encargaría de explicar al país la importancia de aprobar en un referéndum, el proyecto de ampliación del Canal de Panamá, que en los siguientes días sería anunciado y presentado. Era principios del 2006.

 

Debo relatar el contexto político del momento. El presidente Martín Torrijos ya había acometido, al menos, dos reformas estructurales de gran magnitud: Una reforma fiscal y la reforma de la Ley de la Caja de Seguro Social. Además, se había enfrentado a una reciente crisis en el gabinete de ministros. Su popularidad llegó a alcanzar, en algún momento, el 21%, algo sumamente peligroso políticamente hablando.

 

Aun así, el expresidente Torrijos decide enfrentar el reto de llamar a un referéndum, como lo establece la Constitución Política. Un gesto patriótico, que hoy día ha sido mezquinamente reducido a una anécdota en el tiempo, por quienes en su momento decidieron darle la espalda al interés de todo un país y abrazar con fuerza sus propios intereses electoreros. La pasada victoria en los comicios de 2014, les permite inaugurar, con pompa y algarabía la nueva vía a los recientes vencedores, pero el país aun espera una explicación de quienes hicieron todo para que este proyecto no fuera una realidad.

 

Se crea una comisión de divulgación porque, aunque parezca muy raro ahora en el 2016, las posibilidades del proyecto no eran buenas. Es más, en la reunión antes citada, el Dr. Roberto Velásquez Arango me comparte una encuesta interna que demostraba un panorama nada alentador: la posibilidad de aceptación apenas llegaba a un 55%, con una posible participación ínfima por parte del electorado. Además, el NO crecía y para colmo, aparece un imprevisto de peso.

 

Durante el desarrollo de un programa de televisión, el exsubadministrador del Canal de Panamá, Fernando Manfredo, el expresidente de la República Jorge Illueca, George Richa, y Enrique Illueca, que en adelante serían conocidos como “el cuarteto”, presentaron un informe con una serie de objeciones, muchas de ellas válidas y muy documentadas, de las razones por las cuales no se debía hacer un tercer juego de esclusas, como lo presentaría la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

 

Este argumento fue usado también por otros distinguidos panameños como el expresidente Guillermo Endara, el profesor Juan Jované, y otros que, de alguna manera, lograron llamar la atención de la comunidad nacional.

 

Ante este escenario, el gobierno del presidente Martín Torrijos puso en marcha el plan de divulgación, convocando a todos los expresidentes de la república para su presentación, lo mismo que a los presidentes de todos los partidos y fuerzas políticas organizadas del país.

 

Es aquí donde aparecen las dos fuerzas políticas que pedirían el NO con toda la fuerza de su estructura nacional y sus bases: el Partido Panameñista dirigido por el actual presidente de la República, Juan Carlos Varela, y el Sindicato Único de los Trabajadores (Suntracs) dirigido por el binomio Genaro López y Saúl Méndez.

 

Las razones esgrimidas por el ahora presidente Varela, iban entre que el gobierno de Torrijos “había manejado el tema usando la imposición, evitando un debate amplio y constructivo” y que el proyecto “no representaba los mejores intereses del país ni estaba respaldado por un compromiso de solucionar los problemas sociales” (INFOBAE 29/9/2006).

 

Por esto, el presidente Varela proponía en ese entonces, votar en contra del proyecto de ampliación del Canal de Panamá, acción que fue desafiada por la otrora líder de su partido, Mireya Moscoso, que sí decidió apoyar el mismo.

 

Otro que participó activamente, no solo en el apoyo, además con su estructura partidaria en la dinámica de la vocería en medios de comunicación, fue el ahora expresidente Ricardo Martinelli, quien junto al Panameñista Alberto Vallarino, encabezaron desde la oposición de entonces, el apoyo y vocería para aprobar el proyecto.

 

Las razones por las que el Suntracs y otras organizaciones, agrupadas tras las siglas Frenadeso (Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales), se oponía al proyecto, iban desde la ideológicas (apelando a un antiimperialismo trasnochado), hasta el divorcio que, según ellos, había entre la empresa que manejaba la vía interoceánica y el pueblo panameño y sus problemas.

 

En este grupo estaban Julio Manduley, Marco Gandasegui, William Hugues, el padre Conrado Sanjur, Nicolas D’Anello, Ariel Rodríguez, Humberto Ricord, Olmedo Beluche, Gabriel Castillo, Maribel Gordon, Saturnino Rodríguez, Cecilio Guerra e Isaac McClean como dirigentes, además de los mencionados Méndez, López y Jované.

 

Por todo lo anterior, se inicia una campaña de divulgación masiva, encabezada desde el sector político de gobierno por el entonces diputado Héctor Alemán, y por el entonces Administrador del Canal de Panamá Alberto Alemán Zubieta, por cierto, fundamental en todo este proceso.

 

Este equipo estuvo integrado por un comité ejecutivo que se reunía diariamente para evaluar la situación y actuar en consecuencia. Fernán Molinos, Stanley Muschett, Sixta Díaz, Thyrza Guerrero, Lina Boza, Maricarmen Sarsanedas, Manuel Domínguez, Gerardo Berroa, Jorge Sánchez, Jorge Ritter, Erick Rodríguez A. Juan Forch, Roberto Velásquez, Héctor Alemán, Ricaurte Vásquez, Samuel Lewis N. Milton Henríquez, Rafael Mezquita y este servidor, integraban este equipo inicial de trabajo, entre miembros del entonces gobierno y de la ACP. Todo liderado por el expresidente Torrijos.

 

Más de 290 presentaciones en todo el país por semana, actividades cada sábado y domingo de capacitación y preguntas y respuestas con grupos organizados y fuerzas vivas de cada provincia y gremio. Esclusajes por el Canal, reuniones de coordinación, etc. Se hizo todo lo posible para que el proyecto fuera discutido por todos los panameños sin excepción y sin la posibilidad de dudas sobre las bondades del mismo.

 

Debo resaltar la labor de divulgación de los colaboradores de la ACP: Luis Ferreira, Sergio Rodríguez, Boris Moreno, Marilyn Dieguez, Arístides Ramírez, Carlos Vargas, Juan Wong, y en especial Sixta Díaz, Daniel Musshett, Oscar Vallarino e Ilya R. de Marotta, que dieron más del 100% en las labores de capacitación.

 

En cuanto a la divulgación, fueron cientos de personas en todo el país, donde participaron diputados, dirigentes políticos de todas las denominaciones, estudiantes, profesionales, empresarios, etc. Sería injusto mencionar a unos y dejar fuera, por falta de espacio a otros.

 

Hoy, veo cómo de manera mezquina e injusta, no se aprecia en su justa dimensión la titánica empresa acometida desde el liderazgo del entonces presidente Martín Torrijos y todas las personas involucradas.

 

El destino ha querido que los entonces derrotados organicen hoy los actos de inauguración de la ampliación del Canal de Panamá. Y, en lugar de empinarse por encima de sus propios errores y reconocerlos, se ha preferido casi esconder el origen de lo que hoy se celebra. Evidentemente, los celebrantes gubernamentales no pasarán a la historia por su altura política.

 

Ojalá los panameños evitemos que nos cambien la historia, y es por esto que he querido hacer este aporte, para que los que “estuvimos ahí” como fue la frase al inicio de la aventura, no callemos y contemos las cosas tal y como fueron, con total apego a la verdad histórica.

 

Ingeniero. Estratega-Consultor Político.

 

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Viernes 24 de julio de 2026