Yo soy temática
Einsisto en el tema de la educación. Escuché una frase que pongo aquí: Invertir en educación es caro, pero es carísimo no hacerlo. Lo peor es que la inversión en Panamá es la más elevada de la región, sin embargo el sistema educativo es el menos apropiado para salir del subdesarrollo. Durante la presidencia de la señora Mireya Moscoso, se desarrolló un diálogo sobre la transformación educativa, auspiciado por las Naciones Unidas que duró casi dos años y luego nadie le hizo caso, hasta hoy. ¿Dónde quedó todo ese esfuerzo de tantos que participamos en ello? Lo más triste es que los pobres son los perjudicados porque los programas de las escuelas públicas no son ni siquiera mediocres y esos pobres jamás tendrán acceso a los poderes por falta de educación. Y lo son porque los pobres tienen menos acceso a la educación buena y la buena educación no llega a los pobres. Estamos ante un círculo vicioso discriminando a un sector importante de la población infantil que luego serán adultos, evitando que lleguen a ser gobernantes.
Cuando hablé de la infancia del Presidente de Corea, pudo serlo gracias a la tremenda educación que recibió. Desde la infancia nuestros niños sufren porque un grupo mayoritario de educadores no está preparado para una perfecta enseñanza, además de la poca mística que tienen por la profesión que eligen, sea por comodidad o por necesidad, pero no por sentir placer en educar.
No comprendo a ese grupo de educadores o docentes que sacrifican a los estudiantes en aras de sus intereses económicos. Los de antes educaban con amor, con desprendimiento, con conocimientos. Dicen que los niños hoy no saben que el 25 de septiembre se conmemora el descubrimiento del Mar del Sur. ¿Cómo van a saberlo si sus maestros lo ignoran, menos pueden enseñarlo?
Hago un llamado a los grupos de docentes a deponer las contrariedades que tienen cada vez que las autoridades hablan y a las autoridades para que cumplan y comprendan lo que es la educación y las necesidades de una transformación moderna, sin confrontaciones, sin luchas. Dialoguen, siéntense y depongan antagonismos que solo perjudican en vez de ayudar. Las autoridades creen tener suficiente poder y los docentes también por la fortaleza de los gremios. Sepan que el único poder que tienen es el amor al país y a los estudiantes necesitados de aprendizaje; a ellos deben dedicarse ambas partes y verán cómo saldremos de la situación en que estamos.
