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Zafarrancho

Por: Redacción 20/06/2014

El comunicado del secretario general del PRD, Juan Carlos Navarro, sobre las negociaciones parlamentarias con el panameñismo, traduce el zafarrancho político del PRD. Los dirigentes van por un camino y los legisladores negocian por su cuenta, mientras que los dirigentes históricos dictan opiniones contradictorias sobre el rumbo del que fuera en el pasado un partido monolítico.

Después de la derrota en las elecciones, la anarquía se ha convertido en el estado natural del partido. Se ha desmoronado el liderazgo de Navarro; nadie sabe quién manda y cuál línea se debe seguir ante las tentaciones de entendimiento con el panameñismo.

Navarro lleva a cabo un último esfuerzo de recuperación del liderazgo, al ordenar públicamente a los diputados del partido que no negocien puestos en el gobierno y que se reconozca que el PRD forma parte de la oposición. Pero se contradice al recomendarles que exijan la presidencia de la Asamblea a cambio de su apoyo a los proyectos de ley aupados por el presidente electo, Juan Carlos Varela.

Sin embargo, hay diputados perredistas que rechazan el acatamiento a las directivas a las que han perdido credibilidad por su mediocre rendimiento electoral. Cunden la indisciplina y las rencillas internas. Unos quieren entenderse con los panameñistas y exigen posiciones burocráticas, mientras otros consideran que debe formarse un frente opositor con Cambio Democrático (CD) y Molirena.

A dos semanas de la toma de las riendas del poder, el panameñismo no tiene garantías de gobernabilidad. Tiene la más pobre representación parlamentaria. Si no concreta una alianza estable con el PRD, no logrará que se aprueben las medidas para congelar los precios de los artículos de la canasta básica, mucho menos derogar los nombramientos de funcionarios por un lapso de siete años, más otras medidas contra decretos y leyes del gobierno de CD, inspirados en un irracional despecho.

Varela no entiende –y si lo entiende quiere burlarlo– el mensaje aleccionador de los comicios del 4 de mayo, que le dieron al panameñismo solo el Órgano Ejecutivo y la oposición legislativa a CD y el PRD. La gobernabilidad está prendida con alfileres por la incapacidad analítica del panameñismo para interpretar, correcta y realistamente, el mensaje de los votantes de un régimen balanceado del Ejecutivo y el Legislativo.

Si a este error garrafal se unen los nombramientos de ministros y ejecutivos gubernamentales vinculados al grupo Motta, las perspectivas de una gobernabilidad auténticamente democrática estallarán en pedazos.

Gobernar por medio de decretos leyes podría ser un recurso de alcances limitados debido a que es indispensable el refrendo de los diputados. La opción más válida es buscar consensos con la oposición de CD y el PRD para obtener el aval a leyes de buen gobierno.

Navarro y los dirigentes históricos advierten que un pacto de repartición de espacios políticos y cargos administrativos con el panameñismo puede cavar la tumba del PRD. El partido ha sufrido graves heridas con un magro porcentaje de votación. Formar parte de un gobierno subordinado a intereses económicos sabe Dios hasta dónde los arrastraría. Pérez Balladares quiere evitar que el PRD caiga al abismo. Agarrado a la boya de su naufragio político, Navarro intenta frenar a sus negociadores. Que hable ahora o calle para siempre.

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Viernes 7 de agosto de 2026