Esta noche cuando el reloj marque las 12 medianoche, estoy seguro que gran parte de la ciudadanía se sentirá feliz y tranquila porque al fin sale el último reducto de funcionarios varelistas que durante cinco años se dedicaron, no a trabajar sino a perseguir a todo aquel empresario, político, exfuncionario y allegado de la administración Martinelli; hoy concluye esa página negra y nefasta que atentó con la verdadera democracia de Panamá.
A partir de mañana inicia una nueva era para Panamá, un comienzo lleno de gran expectativa, pero también de mucha esperanza para un pueblo que espera que las cosas cambien para mejorar. Ya los años de tortura, persecución, arbitrariedades y abusos pasó, porque sencillamente las mentes perversas que patrocinaban esas conductas inapropiadas no estarán más a partir de mañana. Es el comienzo de un nuevo amanecer.
La esperanza de gran parte de los panameños posiblemente se centre en los pasos que ha dado el nuevo gobierno del presidente Laurentino Cortizo en materia de justicia antes de que finalice el año 2019. Es decir, ha hecho nombramientos de los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que si bien no ha reflejado reacciones o percepción negativa, la mayoría espera que hagan bien el trabajo y respeten las leyes como debe ser y no la interpreten con el solo propósito de castigar a alguien por algún interés particular o por encargo.
Otra decisión importante del Gobierno fue la designación del nuevo procurador general de la nación, Eduardo Ulloa, en reemplazo de Kenia Isolda Porcell, quien renunció tras el escándalo público de las filtraciones de conversaciones de la página Varelaleaks.com en la cual se destaca instrucciones y directrices del entonces presidente Juan Carlos Varela a la jefa del Ministerio Público, dejando en entredicho la separación de los poderes del Estado panameño.
No tengo la menor duda que hay muchos retos por delante de las nuevas autoridades. En estos primeros seis meses al frente del timón del Estado se han podido percatar de las falencias y deficiencias dejadas por el Gobierno anterior y haber trabajado con el presupuesto que les quedaba. Ahora surge otro panorama, el de poner en práctica los proyectos e iniciativas que junto a la empresa privada van a ser los motores para la generación de empleos que tanto necesita no solo la juventud, sino toda la clase trabajadora.
El país no puede manejarse en base a posiciones o conductas egoístas como la que se vivió recientemente, hay que abrir el compás para las distintas corrientes políticas y empresariales. Exhorto a todos a que pensemos en un solo partido que es: Panamá. Si en verdad queremos rescatar la economía que teníamos hace algunos años y que era la envidia de los latinoamericanos, entonces comencemos a trabajar con un solo objetivo y meta trazada: acabar con la desigualdad y ofrecer mejores esperanzas a las nuevas generaciones.
Lamentablemente el año cierra con algunas tragedias como la masacre que hubo en la cárcel La Joyita, la cantidad de panameños muertos en accidentes de tránsito, la ola de violencia con asaltos y robos en distintos comercios y últimamente la tragedia de tres muertos en un incendio ocurrido en el sector de Las Acacias. Todo estos hechos nos deben llevar a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos como panameños. No puede ser que estemos conformes con un crecimiento económico al finalizar este año de 3.5 por ciento. No debemos estar tranquilos con un índice de fracaso estudiantil que ronda los 60 mil estudiantes.
Mañana comienza el año 2020 y en el marco de esta celebración quiero expresarles a cada uno de ustedes nuestra eterna gratitud por habernos permitido ofrecerles nuestro punto de vista del acontecer nacional a través de este artículo todos los martes. Lo hacemos como empresario, político, padre de familia y como un ciudadano preocupado por el futuro de nuestro país. El país que le vamos a heredar a nuestros hijos y nietos, a todos ustedes. FELIZ AÑO, mi deseo que este nuevo año les traiga amor, felicidad, prosperidad y, sobre todo, salud para seguir luchando por un mejor PANAMÁ.