Cuenta Enrique Ortega que lo más que había tenido era una bicicleta, y hace unos días, con mucho esfuerzo, se compró un busito que tenía “a todo dar”. ¡Al fin se le había cumplido el sueño! Sin embargo, el lunes, a las 5:45 a.m., cuando iba rumbo hacia Chiriquí Grande, en Bocas del Toro, donde trabaja, un búfalo le convirtió su sueño en una pesadilla.
Él conducía su busito verde cuando de pronto se encontró con un grupo de seis animales. Esquivó a varios, pero chocó contra uno, y ahora quedó sin vehículo, nuevamente.
El animal, mal herido, quedó en media calle y tuvo que ser sacrificado después. Al lugar llegaron bomberos, paramédicos y amistades.
Agregó que viajaba con cinco amigos y, por fortuna, nadie salió herido.
Espera que el propietario del animal le reconozca los daños, para dejar su busito como estaba.
Por su parte, la señora Guillermina Valencia, amiga del afectado, dijo que no es la primera vez que esto sucede. En otras ocasiones ha habido heridos y mucha pérdida material, como sucedió hace como dos años, cuando los bomberos iban, en horas de la noche, a atender una emergencia y chocaron con tres búfalos, que murieron en el lugar. Varios “camisas rojas” resultaron heridos y el carro, recién adquirido, no sirvió para más nada. Y hasta la fecha está terminándose de dañar, estacionado en el cuartel en Chiriquí Grande.
Entre tanto, el alcalde Guillermo Rivera admitió que los animales provocan accidentes, pero aclaró que la cantidad de estos ha bajado significativamente, pues el propietario ha cumplido con el mejoramiento de cercas, incluyendo la instalación de alambres con electricidad sin embargo, estos son animales, muy fuertes, cuando por algún motivo deciden cruzar de un lado a otro, ni la corriente los para.
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