"Lo que fácil viene fácil se va", reza un dicho que les va como anillo al dedo a las personas que se ven inmersas en el mundo del narcotráfico nacional e internacional en cualquier región o parte del globo terráqueo.
Por su posición geográfica la provincia de Colón tiene muchas ventajas para el comercio con otros países, de allí la instalación de varias empresas portuarias y navieras que se ubican en la Costa Atlántica.
Gerardo es un joven de 35 años, quien hace unos 6 meses trabajaba en un puerto de la localidad como ayudante en la seguridad industrial.
Debido a su trabajo de atención en caso de emergencia en el recinto portuario, tenía muchas ventajas de ingresar y salir.
Fue debido a su labor que se le contactó por sus propios compañeros, quienes le ofrecieron pagarle 14 mil dólares en efectivo si ingresaba unos paquetes al puerto y los colocaba dentro de un contenedor rumbo a Italia.
Por cada paquete, le pagarían mil dólares, indica este colonense, quien señaló que quizás le pasó por su cabeza hacerlo, pero al recordar las consecuencias optó por no aceptar.
Sin embargo, por la presión de sus compañeros, al final, logró que renunciara a su puesto para dedicarse a manejar taxi.
Los organismos panameños de investigación daban cuenta de que para el 2016 al menos 18 personas que trabajaban en los puertos marítimos habían fallecido en hechos violentos, presuntamente vinculados con los casos de drogas en contenedores.
Para marzo del 2016, en un periodo de una semana, se incautó una tonelada de cocaína en las costas y puertos colonenses. Cada kilo tiene un costo de 100 mil dólares en Europa.
Se investiga el nexo de extranjeros que reclutaban a personal de los puertos para violar los sellos del contenedor e ingresar maletas con la droga.
Años atrás, en el 2014, cinco personas que trabajan en puertos colonenses habían sido asesinadas, presuntamente por vinculación con el tráfico de drogas.
Se vincula estos casos de violencia, como una manera de venganza de la mano del narcotráfico, por no haber podido "coronar" en contra de los trabajadores portuarios reclutados para contaminar la carga que iba fuera del país.
Pero, ¿cómo llega la droga a la ciudad de Colón?
Proveniente de los países sudamericanos, ingresa al país por la comarca Guna, donde se recibe la ayuda de los habitantes del lugar.
De allí pasa a varias poblaciones de las costas arriba y abajo de Colón, en lanchas rápidas a lugares previamente elegidos, donde se ocultan en caletos, que son vigilados por colombianos y panameños hasta trasladarlos hacia un segundo escondite en las costas de Veraguas.
También puede ser trasladada por vía terrestre, pasando los distritos de Santa Isabel y Portobelo, bajo muchos riesgos debido a que las autoridades de vigilancia marítima y de la Policía Nacional patrullan las costas, lo que hace más difícil su transportación.
Tentación
Alfredo, de 37 años, oriundo de la ciudad de Colón, quien terminó sus estudios en Miami, Florida, donde logró capacitarse como buzo profesional de reparación de barcos, tomó el riesgo.
Por lo que fue contactado para hacer un trabajo especial, esperar un barco, bucear debajo del mismo y extraer un pequeño misil hueco, con droga dentro, y traerlo a tierra firme, con la promesa de ganarse $20 mil.
Al final fue atrapado por la Policía de Tampa y condenado al menos con 8 años de prisión.
Una vez salió viajó a Colón, donde con ayuda de sus familiares compró un taxi, y se gana la vida.
