Tres sujetos llegaron en un taxi y encañonaron a un asiático, propietario del minisúper Nuevo Mundo, en Vista Alegre, Arraiián, y le robaron 300 dólares y luego se dieron a la fuga.
En momentos en que se desarrollaba el delito, llegó un parroquiano a comprar y de inmediato lo obligaban a entregar el dinero y su celular que portaba, para sorpresa de los ladrones, el afectado era un policía jubilado con una pistola de su propiedad con todos sus papeles en regla y como respuesta les apuntó llenando de temor, entre ellos, pero en pocos segundos al reponerse éstos, empezaron un intercambio de disparos, y los ladrones lograron escaparse.
Mientras esto ocurrió otras personas buscaban un buen lugar para evitar una herida por este intercambio de disparos, y se llamó a la policía que se presentó al sitio del asalto y procedieron a colocar las cintas para proteger todo indicio de huellas y casquillos que indicaban de quiénes se trataban, ya que éstos conversaron con los presentes que observaron los disparos dándole algunos detalles.