Luego de varias jornadas de protesta, por parte de un grupo de pepenadores, la alcaldía de La Chorrera accedió a autorizar el ingreso de los recicladores al vertedero de Playa Chiquita, por un período de tres meses.
Para lograr este acuerdo, el ConSejo Municipal, debió aprobar una nueva adenda al contrato de concesión de recolección y disposición final de la basura con la Empresa Metropolitana de Aseo (Emas).
Las protestas de los pepenadores comenzaron a inicios de octubre pasado, cuando la firma Emas procedió a trasladar los desechos hacia el nuevo relleno sanitario El Diamante y cerrar
operaciones en el vertedero de Playa Chiquita.
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La adenda aprobada, extiende el uso del vertedero de Playa Chiquita por un período de tres meses el cual vence el 31 de diciembre de 2017, y con un acceso limitado de solo ocho camiones recolectores por día.
Tomás Velásquez, alcalde de La Chorrera, indicó que este plazo servirá para que el grupo de pepenadores, opten por adherirse a alguno de los programas de capacitación que han propuesto varias instituciones de Gobierno.
Una vez vencido este plazo, Emas S.A., deberá proceder con el plan de cierre del botadero, el cual debe ser ejecutado en un plazo de no mayor de dos años.
Este plan debe estar avalado por el Ministerio de Salud (MInsa) y Ministerio de Ambiente (MiAmbinete), según indica el contrato de concesión firmado en el 2007.
Algunos los pepenadores, dijo el alcalde Velásquez, ya se encuentran laborando con Emas y el municipio mientras que un grupo menor han comenzado a tramitar los beneficios que otorgan los programas del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
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Entre el grupo de personas que se mantenían reciclando en este vertedero había adultos mayores y personas con discapacidades de diferentes tipos.
En octubre del 2016 la firma Emas, además de advertir a los pepenadores del cierre del vertedero de Playa Chiquita propuso reubicarlos en aquellas empresas del distrito que generan grandes volúmenes de desechos, de modo que estos trabajaran directamente en esas fuentes.
Esta estrategia permitiría a los pepenadores tener accesos a materiales reciclables en condiciones de menor riesgo para su salud y mínimo de contaminación; aunque la mayoría rechazo la propuesta.
Yovana Sánchez, quien suma 15 años trabajando extrayendo materiales reciclables de este vertedero, asegura que unas 200 personas dependen directa o indirectamente de este trabajo.
Quienes reciclaban en el vertedero de Playa Chiquita obtenían en promedio ganancias de ganancias diarias entre los cinco y 10 dólares, aseguran los recicladores.
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Autor
Eric Ariel Montenegro / panamaamerica@epasa.com
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