Cinco grupos pandilleriles, procedentes de barriadas de la capital, tienen atemorizadas a las distintas comunidades de Panamá Oeste.
Así lo planteó Alberto Pettit, del Ministerio de Desarrollo Social, que muchos son menores de edad.

Señala que la gran mayoría de los crímenes y asaltos que se dan en Arraiján ocurren por la falta de una oportunidad de empleo, desintegración familiar o maltrato intrafamiliar.
“La deserción escolar juega un papel importante para que estos jóvenes se involucren en el vicio y los asaltos”, indicó.

Dijo que hay planes y proyectos concretos para sacar a los muchachos de esta situación de ocio, en la que se encuentran involucrados y que genera la formación de pandillas.
“Son jóvenes con muchos problemas sicológicos, envueltos por amistades que les participan de lujos, buenas comidas, alcohol y hasta drogas”.

Mencionó que hay situaciones en que matan a una persona; los amigos del difunto responden con fuego en son de venganza y así sucesivamente se va formando la cadena.
Expresa que es importante y decisiva la participación de los padres y educadores para romper este ciclo a toda costa.
De acuerdo con Pettit, se va de barrio en barrio, buscando paz y armonía.
“Es primordial mantener a estos muchachos ocupados, limpiando y pintando el entorno en que viven; tratamos de encontrarles soluciones a sus problemas económicos por medio de un empleo, ya sea permanente o eventual y, sobre todo, buscarles su libertad pandilleril”.
Señala que el problema más grande por el que confrontan son las rivalidades que mantienen.
“Tarde o temprano, si alguno mató o participó en algún homicidio, tendrá que pagar”.
Tuvimos acceso a un jefe de pandilla de El Chumical, en Arraiján, quien nos contó que está esperando el cambio y la ayuda que necesita para salir del atolladero en que se encuentra.
Las pandillas que operan en el Oeste se agrupan mayormente en Arraiján.
Lugares como Burunga, El Chorrillito, El Valle del Chumical y El Tecal, entre otros, son considerados como zonas rojas debido a los elevados índices de criminalidad.
Pandillas como Bagdad, Evolution, Matar o Morir (MON) o el conocido Pentágono de El Chorrillo mantienen nexos con sujetos en Arraiján.
Recientemente, en Arraiján han asesinado a varios sujetos, conocidos por los apodos de “Wilfrido”, “ Killo”, “Ivancito” y “Jorgito”, entre otros, cuyos cuerpos fueron encontrados por sus amigos y familiares hechos una coladera.
El subcomisionado Miguel Ávila confirmó que todas estas muertes se relacionan con ajustes de cuentas y “vendetas”.
Afirma que todas estas víctimas, en algún momento tuvieron en la cárcel por casos relacionados con droga, narcotráfico o lavado de dinero, entre otros delitos.
Señala que ya la delincuencia está a a otro nivel.
El oficial recordó el caso cuando varios mozalbetes, utilizando como cómplice la penumbra nocturna, lanzaron una granada de fragmentación a la subestación policial de Las Villas en Arraiján y reventaron solo el ventanal.