Cuatro residencias sin techo, árboles caídos y unas siete viviendas afectadas por las lluvias, fue el saldo del vendaval registrado ayer en horas de la tarde en El Roble de Aguadulce.
Varios de los vecinos del lugar afirmaron que la fuerte brisa los mantuvo atemorizados , por lo que tuvieron que busca de refugio.
A pesar de que no llovía con intensidad en la tarde, los vientos eran fuertes, al punto que dejaron sin techo a varias casas.
Muchas familias humildes perdieron todos sus enseres, entre ellos, los colchones para dormir.
Algunos árboles quedaron en medio de la vía y causaron serios daños en varias escuelas del sector.
El temor se apoderó de estas familias, quienes solo les quedó agarrar la Biblia y pedirle a Dios que el vendaval se calmara.
Marielena Agrazal estaba en la casa de la vecina orando, cuando de repente sitió un fuerte viento,
Presenció cómo el techo de la casa se movía y se fue desprendiendo por las fuertes brisas.
Agrazal y sus vecinos comenzaron a llorar asustados y pedían a Dios que los salvara: Se aferraron a la Biblia, mientras que los niños apretaban una estampilla de la Virgen María.
Alma Quintero es la dueña de la casa en donde el vendaval se llevó todo el techo y sus enseres, colchones y hasta la ropa de la escuela se mojó. Ellos quedaron a la intemperie y con mucho temor, dijo la madre mientras observaba cómo quedó su humilde casa de zinc.
El representante de El Roble de Aguadulce, Carlos Barrera, indicó que ya se cooordinó con las autoridades de vivienda para que realice una evaluación de los diversos daños., pues se trata de gente muy humilde que no cuenta con recursos económicos para reconstruir sus viviendas.