“Tenemos que buscar todas las iniciativas posibles para poder vender nuestros productos, por el bien de nuestras familias y nuestros hijos”, indicó Filiberto Díaz, pescador de Pedregal, en Chiriquí.
Los pescadores de la provincia iniciaron el Programa de Desarrollo Sostenible, que consiste en aglutinar en cooperativas a los pescadores artesanales de David, Barú, San Lorenzo, San Félix y Remedios, donde existe el mayor número de pescadores artesanales y ribereños.
Díaz es uno de los muchos pescadores artesanales en Chiriquí que se encuentran sumidos en la pobreza a consecuencia de la falta de recursos para mejorar sus herramientas de trabajo y elevar sus ingresos a través de las ventas.
“Este es nuestro diario vivir y debemos trabajar todos como equipo para renovar los equipos y artes de pesca con que realizamos la actividad, ya que en la actualidad son limitados y no nos permiten ampliar estas actividades”, agregó Díaz.
Se estima que son más de cinco mil personas las que se dedican y benefician de manera directa e indirecta con esta actividad. A estas necesidades se suma la falta de equipos refrigerados para guardar los productos del mar, lo que los obliga a vender a bajos precios los productos a intermediarios y, en el peor de los casos, ellos mismos tienen que salir a vender los productos de manera rudimentaria (pequeñas neveras montadas en bicicletas) para obtener mejores ingresos.
De acuerdo con el pescador Jaime Serrano, su vida es la pesca y necesita vender sus productos a los diferentes intermediarios.
Afirma que la actividad no es rentable en comparación con los riesgos y necesidades que hay en el mar.
Plan.
Ante este panorama, desde hace dos años funciona el Programa de Desarrollo Sostenible en la provincia de Chiriquí, que apoya a los pescadores artesanales organizados.
Para el director de Conades en Chiriquí, Orlando Moreno, ya hay resultados satisfactorios.
“En la actualidad se han podido conformar seis organizaciones a través de cooperativas en estos distritos dedicados a la pesca, lo que representa unos 350 pescadores”.
Aunado a esto, se agregan cinco miembros por familia, lo cual se traduce en unos 1,750 beneficiarios directos y 5,000 indirectos.
En la actualidad, estos grupos reciben asesoramiento en asistencia técnica y capacitación a través de Carlos Tuñón, especialista en pesca.
Moreno aseguró que hasta la fecha se han construido cuatro centros de acopio equipados, los que operan en Barú, David, San Félix y San Lorenzo.
Agregó que, esto ha representado que 300 pescadores de estos distritos estén procesando y comercializando los diferentes productos obtenidos en el mar.