El desempleo que golpea la economía en el distrito de Barú, en la provincia de Chiriquí, con un 70% de los 63,180 habitantes, se agudiza cada vez más.
La situación empeoró luego que un vendaval azotara por completo más de cinco comunidades, derribando gran parte de la siembra de maíz, papaya y, sobre todo, e plátanos.

De acuerdo con Moisés Marín, un dirigente de la comunidad, la situación en este sector es caótica.
“Tenemos la necesidad de contar con proyectos e inversiones, tal como lo plantea la Coordinadora por la Dignidad del Pueblo Baruense”, expresó.

“Sólo le pedimos al Gobierno cumplir con la Ley 29, que establece la construcción de la carretera a cuatro carriles desde Paso Canoas a Puerto Armuelles, el puerto multimodal, parque industrial y la zona franca”, señaló.
Mientras que Berísimo Martínez, director regional del MIDA en la provincia, revela que cinco grupos de técnicos evalúan sobre el terreno los daños causados.

Adelantó que de acuerdo con un informe preliminar, las mayores afectaciones se registraron en Barú, seguido de Divalá, en Alanje.
Hizo un llamado al productor que no recibió daños a continuar dándole la limpieza y la fertilización a las plantas, a fin de asegurarse de que no haya un desabastecimiento de los productos en el mercado laboral.
Se informó que en la comunidad de La Esperanza, siete hectáreas de arroz fueron afectadas por los fuertes vientos.
La producción de maíz en Barú se afectó un 10%; en el sector de Bongo, una finca dedicada al cultivo de papaya perdió un 90% de las plantaciones.
Además, las de plátano fueron las más golpeadas. En la comunidad de Guayacán se estima que el 90% de las plantaciones fueron derribadas, mientras que en Baco, Teca y Corotú Civil, los daños alcanzaron el 80% .
Se conoció que otros sectores como Los Olivos, Manaca Norte y Aguacatón, llegaron all 70%.
Una de las fincas más afectadas en el sector de Chiriquí Viejo, en el distrito de Barú, fue la del productor Justo Reyes, quien iba a iniciar la exportación de plátanos hacia Estados Unidos.
Milciades Reyes, administrador de la finca, indicó que el vendaval les derribó 20 hectáreas de un total de 29 que tenían sembradas.
Sólo allí las pérdidas podrían alcanzar los 56,000 dólares, ya que el costo por hectárea es de 2,800 dólares.
“Cuando ocurrió el vendaval, corrí con mi familia a protegerme dentro de la vivienda. Todo fue muy rápido; parecía un tornado”, contó.
Por su parte, Everardo Concepción, productor de plátano del área de Barú, manifestó que el mal tiempo lo tomó por sorpresa.
“Lo único que pensé en esos momentos fue buscar protección en un lugar seguro”, afirmó.
En Barú hay unos mil productores de plátanos entre pequeños, medianos y grandes .
Según las autoridades, se les debe apoyar para evitar que en las próximas semanas se vaya a generar una especulación en los precios.
Los productores de Barú, exigen la presencia del ministro del Ministerio de Desarrollo Agropecuario.