Lole (Elizabeth Vargas) y Juan (Paulo Wong) juegan juegos de palabras, dejan que el doble sentido ponga algo de sazón a la plática y siendo que la relación de ella con su enfermo esposo no le permite saciar su fuego uterino, queda más que embobada, hipnotizada con su vecino, quien es con su esposa la envidia del vecindario, porque son insaciables. Entonces, Lole desesperadamente busca ayuda. Porque, pareciera decirse, cuando él se ofrece a dar terapia sexual, ¿para qué son sino los expertos? Nunca se imaginó ella lo caro que lo pagaría.
Cuando hambre y ganas de comer se juntaron...
REDACCION / PANAMA AMERICA