En el mundo hay demasiados “lobos con piel de oveja”. Y muchos incautos.
Que varias de las mujeres de la obra hayan caído en la trampa de un lobezno no se debe ni a que sean muy jóvenes ni a que estén fuera del redil. Aunque, quizás sí lo están.
Pero, lo suyo, su error. O uno de ellos, el principal, que les produjo sustos y contratiempos, es que les gusta jugar con fuego y, como se creían muy duchas en la materia, se fiaron del envoltorio y resulta que por buen rato perdieron el control de la situación y fueron títeres más que de las circunstancias.