Tengo dos años estudiando el comportamiento y la cultura de las empresas. He hablado con colaboradores, amigos y conocidos sobre sus actuales o pasados "jefes". Esos jefes de hoy que dedican su tiempo a los números o a reportes enfocados solamente en la venta y a resultados, olvidando a toda costa lo que sucede dentro de ese proceso y el bienestar de su equipo.
Dentro de mi vida profesional he conocido muchos jefes o líderes de todo tipo que me han enseñado en su momento a crecer como persona, profesional, y también a como "no ser" frente a un equipo de trabajo.
Mi idea con esta columna es crear conciencia sobre ser "un buen líder". No saben cuántas personas me han contado que no están contentas en su trabajo por no tener un jefe o líder que los escuche, comprenda o tan solo que sea "bueno".
Un líder más humano, bajarlo de ese planeta lejano y hacerle entender o que recuerde que trabaja con personas, que así como él cuenta con problemas y vivencias que pueden afectar su día a día en el trabajo, su equipo puede estar igual o peor.
A continuación les comparto un poco de ese "no ser" que debemos tomar en cuenta en el momento de nuestro liderazgo, el cual es crucial para que tengamos un ambiente positivo en las organizaciones.
Crueldad y palabras tóxicas:
Un líder siempre contará con inteligencia emocional. No mezclará problemas personales en el lugar de trabajo ni mucho menos le faltará el respeto ni hará sentir menos a su equipo. Su misión es guiarlos para ser líderes como él, que se sientan a gusto en la compañía y que tengan confianza para así crear un clima laboral agradable que hará que se consigan los objetivos empresariales.
Amenazas o competencia:
Un jefe, gerente o CEO, sin duda alguna, selecciona a los mejores para que sean parte de su equipo y nunca los verá como amenazas o competencia, sino como un beneficio a largo plazo para la organización.
Un exjefe me contó algún día que él era mi "manager" y yo su "rock star". Que al final, si él me ayudaba a brillar, las ganancias eran mutuas porque sencillamente todo se basaba en el trabajo en equipo.
Conoce a tu gente: Básico, cómo no conocer a tu equipo. Conocer a sus familias, dónde viven, cuáles son sus gustos, si cuentan con auto o no, o si tan solo se sienten a gusto con sus asignaciones diarias.
Tener buenas relaciones con tu equipo, que sean sanas, es esencial, y sobre todo promover la cultura de la empresa apoyada en sus valores.
No seamos ese "líder de hoy", llenos de pensamientos tóxicos. Debemos enfocarnos en nuestra "gente". Y aunque no tengamos un puesto de liderazgo, debemos de prepararnos porque en algún momento nos tocará ser uno que guíe a un equipo para un fin de común.