No se puede negar que el periodismo forma parte fundamental de la vida del ser humano. Todos los días del año, la sociedad demanda de los periodistas la información real de los hechos noticiosos que ocurren en las comunidades, en el país y el mundo. No obstante, para que esto ocurra adecuadamente, el proceso comunicacional: emisor, canal y receptor, debe desarrollarse de la manera correcta. En este esquema, los medios de comunicación tradicionales y digitales son el canal de transmisión, ya que son ellos los que difunden o publican la información. Sin embargo, en muchas ocasiones he escuchado a personas señalar a los periodistas diciendo: "son ustedes los medios de comunicación los responsables", como si tuviésemos la facultad de decidir la información que se publica o divulga.
Visto este escenario, es necesario hacer un análisis sobre el rol que juega cada actor en el proceso comunicacional en los medios de comunicación, más aún cuando existen personas que no son periodistas idóneos desarrollando de forma arbitraria y chabacana un aparente periodismo en diversos medios de comunicación, más que todo en la radio.
Sobre el aspecto ético del periodismo, tenemos que estar claros en que el decoro, la integridad y el respeto a la dignidad humana son principios morales importantes que debemos practicar cada vez que desarrollamos el oficio periodístico. Sin duda alguna, la práctica de esa formalidad la aprendemos con una educación familiar y profesional intachable. Sin embargo, son precisamente estos detalles humanos los que no ponen en práctica esas personas que se han infiltrado en los medios de comunicación para sacar algún tipo de provecho económico o político; a tal punto que muchos de ellos caen en la deplorable actividad del chantaje y la extorsión de figuras públicas, empresas privadas y a entidades no gubernamentales, dependiendo de las circunstancias, claro está.
Estas acciones ilícitas, sumadas a la inexperta y deficiente práctica periodística de los invasores de los medios de comunicación, son precisamente los aspectos que empañan la imagen del periodista profesional que ha dedicado parte de su vida a estudiar y a profesionalizarse en una universidad. Un periodista serio y responsable debe tener criterio propio y ser capaz de poner en una perspectiva correcta y justa la realidad social, con coherencia de pensamiento, palabra y acción, buscando siempre descubrir la verdad y comunicarla con el solo propósito de corregir o aportar a la solución del problema. No obstante, puedo resaltar el hecho de que gran parte de la sociedad entiende el problema y separa de alguna forma a los periodistas profesionales de los piratas o aprovechados y de aquellos que, aunque tengan idoneidad, no desarrollan la labor con ética y responsabilidad.
El papa Francisco ha manifestado lo que él considera los 3 "mandamientos" que todo periodista debe tener en cuenta al desarrollar su labor: "amor a la verdad, vivir con profesionalismo y respetar la dignidad humana". Estos preceptos nos dicen que la labor del periodista hoy, como ayer, es la misma. La misión del periodismo, desde sus inicios, no ha cambiado en nada.
En consecuencia, nuestra vocación de servicio debe ser disciplinada y consagrada. Si practicamos los valores y principios morales al desarrollar nuestro trabajo, conjugados con el desarrollo de un periodismo, equitativo, imparcial, responsable y humanitario, estamos cumpliendo con todos los elementos necesarios para ser profesionales.