Los puertorriqueños, que antes del paso del huracán María sufrían una profunda crisis económica, suman a todo el daño provocado por el ciclón en las infraestructuras los problemas para hacerse con efectivo, la única forma de comprar en comercios en la isla estos días.
Largas filas de personas se agolpaban ante los cajeros y oficinas bancarias que abrieron sus puertas en San Juan en busca del ansiado "cash", la forma utilizada en Puerto Rico para denominar el efectivo, que cuando nos acercamos a los 10 días del paso del huracán María es todavía la única forma de pago aceptada.
En las principales calles de la capital, las sucursales de las entidades financieras son centro de peregrinación obligado para obtener el dinero en efectivo para quien quiera adquirir comida, combustible o la poca agua que se encuentra en los estantes de los supermercados.
"Solo aceptamos "cash"' es la frase repetida en los comercios y supermercados, que ante el colapso del sistema eléctrico -solo un 5% de los abonados de la Autoridad de la Energía Eléctrica han recuperado el servicio- mantienen inoperante los sistemas electrónicos de pago, lo que ha dejado a muchos puertorriqueños en una precaria situación.
Las "filas", literalmente kilométricas en el caso de las estaciones de gasolina, son la nota habitual en los supermercados y, ahora, ante los bancos, que a duras penas van, con lentitud, recuperando la ansiada normalidad que todos anhelan.
Hay repartidos en la isla 11,000 refugiados y 4,600 militares.
90
oficinas bancarias abrieron sus puertas para ofrecer sus servicios dijo el Gobernador de Puerto Rico Ricardo Roselló.
50%
de los abonados de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados tiene servicio de agua potable, mientras que el 30.5% de las telecomunicaciones han sido restauradas.