La tecnología, el estrés y la falta de compromiso y de amor propio apuntan a que "un amor tóxico" predomine y se acumule por el aire para afectar a más seres humanos.
En mi caso, estoy cansada de ser afectada por ese mal porque el amor tóxico es, sin duda alguna, enfermizo y no va de la mano con mi estilo de vida, el cual busca equilibrio y paz.
En mi decisión de ser feliz, eliminé los amores tóxicos. Ya no quiero estar pensando dónde está mi chico o por qué no me ha enviado un Whatsapp o por qué está desaparecido.
Gracias a mis experiencias pasadas, ya sé qué realmente deseo y no es más que un compañero que este por mí sin forzar nada, sin presión ni chantajes. Y por lástima mucho menos porque yo sé lo que valgo. No seré perfecta, pero tengo un gran corazón y amor por ofrecer.
También agradezco a este gran aprendizaje sobre el amor porque ya no desespero y me convencí de que las cosas tienen que fluir. Que mi compañero llegará en el momento adecuado y me rehúso a un amor que no tenga valores porque al final ellos serán un indicador para saber lo que busco en un hombre.
¡Ojo! También soy consciente de que nada ni nadie es perfecto, pero lo que debe prevalecer son los momentos felices y que los tristes o llenos de estrés sean para la enseñanza en el amor para cada uno.
Yo quiero un amor con respeto, cariño y transparencia. No busco enredos ni temas complicados. Sinceridad primero que todo.
Para mí la madurez es clave para no tener un amor tóxico. Saber lo que uno quiere es parte del camino de ser adulto responsable.
Otro punto importante es tener conciencia de que así como pedimos debemos dar. No podemos ser egoístas, debe existir igualdad, amor, comprensión para que la relación funcione.
En el caso nuestro, de las mujeres, debemos ser coherentes porque si exigimos un amor cero tóxico, debemos dar el ejemplo.
En mi crecimiento personal entendí que siempre debo dar lo mejor de mí. Sí, a veces fallo, pero lo positivo debe ser la curva más alta en mi gráfica como ser humano.
Y lo sé, como mujer sé cómo podemos llegar a ser, pero cómo no nos vamos a volver más alocadas con un amor poco sincero y sin valores. Por eso, mi gran consejo es que debemos tener claro el tipo de pareja que queremos tener a nuestro lado y esto va también para los hombres. Y tampoco podemos vivir con la esperanza de que nuestra pareja cambie o idealizarla.
Cada quien tiene el amor que desea a su lado. Pero sin duda alguna, para ser eternamente felices, el amor sano es el indicado, el amor tóxico no tendrá nada bueno que ofrecer.
El amor es una meta que todos anhelamos, pero recuerda que antes de amar a alguien, amémonos a nosotros primero para luego compartir ese mágico y gran sentimiento.